Los campos de concentración de Castro
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Lenguaje y totalitarismo

SOCIEDAD
Lenguaje y totalitarismo
Raúl Soroa

Cuando las palabras pierden su significado, el pueblo pierde su
libertad” – Confucio

LA HABANA, Cuba – Marzo (www.cubanet.org) – Hoy día términos como
“hecho, preferir, imponer, organizar, orden” han perdido su sentido de
acto personal. Los ideólogos y pensadores socialistas han contribuido de
manera especial a la pérdida del valor original de muchas palabras, y
como bien señala Fiedrich A. Hayek, cuanto más se estudia la obra de los
pensadores comunistas, más podemos apreciar el uso de un lenguaje
animista, manifestación del vocabulario similar al utilizado por las
diversas religiones. Un ejemplo claro está en la personificación de la
palabra “sociedad”.

¿Quién no ha escuchado y utilizado hasta el cansancio las expresiones
“lucha de clases, modo de producción, fuerza laboral, plusvalía,
infraestructura y superestructura, dialéctica o dictadura del proletariado”?

El empleo de determinado tipo de expresiones afecta muchas veces
cuestiones de hecho, pero sobre todo enmascara interpretaciones o
teorías relativas al hecho en sí mismo. “Sociedad” se comenzó a utilizar
desde Carlos Marx como sinónimo de Estado, perdiendo de esta forma su
valor original. Es un cambio de hecho, pero además enmascara una
intencionalidad.

Así, el significado de ciertas palabras puede inducirnos a error. Decía
Hayek que muchas de las palabras incorporadas a nuestro lenguaje de hoy
son de naturaleza tal que si se las emplea habitualmente conducen a
conclusiones erróneas. Pasa con palabras como “pueblo, elecciones o
gobierno”, que no tienen igual significado en una democracia que en un
régimen totalitario comunista.

Señala Hayek en su obra “La fatal arrogancia”: “Uno de los peores abusos
del término ‘social’ que aniquila totalmente el significado del
sustantivo a que se aplica, estriba en el casi universal empleo de la
expresión ‘justicia social'”. Fraude semántico equiparable al que se
comete al hablar de democracia popular, según Charles Curran (1958, The
Spectator, 6, 8 de julio) o el que se comete en Cuba con términos como
“poder popular”, o peor, llamarle república al régimen totalitario
castrista.

Analizando bien los términos y sus significados, la llamada “justicia
social” aplicada por el socialismo (ya de por sí este término es un
fraude) es sinónimo en Cuba -y lo fue en el ex campo socialista- de
miseria, injusticia, falta de libertad, crimen, GULAG, por lo que su
verdadero significado es “justicia antisocial”, y así debiera decirse,
por lo que cuando se habla en el mundo de hoy de “justicia social”, ¿de
qué estamos hablando?

¿Qué significa la palabra “libertad” en el mundo del comunismo
totalitario, si en su nombre se conculca la propiedad individual, los
derechos más elementales del hombre, su propìa libertad?

Los comunistas han demonizado las palabras “mercado, dinero, comercio,
propiedad, capital”, y se han apropiado de otras sin ningún recato, como
“democracia, paz mundial, justicia”.

En Cuba, paraíso del eufemismo y el absurdo, el régimen ha usado
términos como “Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP)” para
nombrar a sus campos de concentración, “nueva escuela” para enmascarar
el trabajo semiesclavo de los jóvenes estudiantes en la agricultura. Se
llama “agentes” a los chivatos, “misión internacionalista” a la
injerencia en los asuntos internos y hasta a la ocupación de otros
países, “pueblo indignado” a las bandas paramilitares que conforman a
las Brigadas de Respuesta Rápida, “Poder Popular” al dominio absoluto de
un solo hombre sobre todo un pueblo, “libertad” a la opresión más
descarnada, “democracia” al totalitarismo, y así hasta llegar a
expresiones más populares, como llamarle “ropa reciclada” a la ropa de
uso, “jinetera” a las prostitutas.

Los comunistas, desde Marx, han dotado de ánima a muchos de sus
términos, dándoles un significado casi religioso. En su desprecio por la
masa que dicen representar y defender, la burocracia estalinista, hija
predilecta del “comunismo científico” (¿quieren mayor desatino
semántico?), en su afán de dominio manipulan sin recato los significados.

Expresiones como “el Che vive, juramos ante la efigie de Lenin” y el
culto dedicado a héroes y mártires tienen más connotación religiosa que
materialista. El culto animista del comunismo, tan contrario a su
pregonada materialidad, tiene por finalidad la manipulación de las
masas, forma parte de su estrategia de dominio absoluto. Como bien dijo
Confucio, “cuando las palabras pierden su significado, el pueblo pierde
su libertad”. La única salida es la rebelión del espíritu contra el
totalitarismo marxista, y la recuperación, hasta donde sea posible en el
mundo de hoy, del verdadero significado de las palabras claves que
identifican a nuestra civilización occidental. Ahora están promocionando
un nuevo término: “Socialismo del siglo XXI”. Denunciemos su verdadero
significado.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/mar06/02a7.htm

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