Los campos de concentración de Castro
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Misterio y censura sobre una muerte en el clan Castro

Posted on Sun, May. 28, 2006

Misterio y censura sobre una muerte en el clan Castro
PABLO ALFONSO

Detrás de la hija menor del ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba,
Raúl Castro, se oculta uno de los incidentes más misteriosos, así como
uno de los secretos mejor guardados de la historia del proceso
revolucionario cubano.

Nilsa Castro Espín, quien ahora tiene poco más de 30 años, se llama
igual que su infortunada tía, Nilsa Espín Guillois. Hermana de Vilma
Espín, Nilsa murió en circunstancias no esclarecidas en el despacho
privado de Raúl Castro, en una fecha no precisada de 1965.

Las pocas versiones que han circulado discretamente desde entonces
aseguraban que Nilsa se suicidó en el baño del despacho de Raúl de un
disparo en la cabeza, utilizando su pistola de reglamento Browning.
Otras versiones afirmaban que el arma utilizada fue una metralleta.

Según esas mismas versiones, Nilsa y su esposo, Rafael Rivero, capitán
del Ejército Rebelde que ejercía funciones de dirigente del Instituto
Nacional de Reforma Agraria (INRA) en Pinar del Río, habían hecho una
especie de pacto suicida. Rivero, sostienen las versiones, se suicidó
ese mismo día en Pinar del Río.

”Se habló de un pacto suicida que habían hecho años atrás”, dijo
Carlos Franqui en una entrevista con El Nuevo Herald.

Franqui estuvo ligado al proceso revolucionario desde los primeros
momentos insurreccionales a través del Movimiento 26 de Julio. Tras el
triunfo de 1959 ocupó importantes cargos hasta que se exilió en 1968.
Cercano conocedor de los principales líderes y sobresaliente
protagonista de los años iniciales de la revolución, ha escrito varios
libros importantes sobre la historia de la isla durante los últimos 50
años, entre ellos Diario de la Revolución Cubana.

Según Franqui la versión generalizada era que Rivero se suicidó en un
campamento militar en Pinar del Río. Poco más tarde, cuando Raúl llamó a
Nilsa a su despacho para comunicarle la noticia, ella le arrebató una
metralleta que estaba sobre el escritorio y se suicidó.

Luces y sombras

Todas esas versiones tienen muchos puntos oscuros que nunca nadie ha
esclarecido. ¿Qué motivó a la pareja a ese pacto suicida en la
distancia? Y, en particular, ¿por qué tenía que escoger Nilsa como
escenario de su suicidio el despacho de su cuñado?

”Ellos eran gente que tenían un espíritu muy independiente, y habían
caído en desgracia en aquellos momentos por sus tendencias maoístas”,
indicó Franqui.

En el contexto político de la revolución cubana, 1965 fue un año
complejo. Se deterioraron las relaciones con la República Popular China,
se implementaron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP),
se constituyó por primera vez el Comité Central del Partido Comunista,
se produjo el éxodo de Camarioca y el comandante Ernesto Che Guevara
comenzó su desastrosa aventura guerrillera en el Congo junto a un
reducido grupo de seguidores cubanos.

Precisamente, una de las versiones en torno a la muerte de Rivero,
asegura que murió en un oscuro incidente mientras se entrenaba en uno de
los campamentos internacionalistas en Pinar del Río.

Al parecer Nilsa fue al despacho de Raúl a exigir explicaciones sobre la
muerte de su esposo y en medio de un forcejeo con una metralleta se
produjo su muerte.

”Es una versión en la que yo no creo, pero tampoco hubo una explicación
oficial”, dijo Franqui. “Yo no recuerdo si la noticia del suicidio se
publicó entonces en la prensa, ni ninguna versión oficial”.

Hechos concretos

Cuatro décadas después de ese oscuro incidente, que la mayoría de los
cubanos ignora, y del que muy pocos tuvieron conocimiento, El Nuevo
Herald ha logrado establecer algunos hechos que arrojan más luz sobre el
caso.

Dariel Alarcón Ramírez, alias Benigno, sobreviviente de la guerrilla del
Che en Bolivia y activo militante revolucionario de aquella época, hoy
exiliado en París, consultado para esta historia dijo que la
circunstancia de la muerte de Nilsa “es efectivamente un gran secreto
que se ha guardado celosamente”.

”Nilsa murió en el despacho de Raúl, pero en su despacho privado, el de
su casa; un edificio de cinco pisos ubicado en 26 y Calzada, frente al
Cementerio Chino y a un costado del Cementerio de Colón”, dijo Alarcón.

En ese edificio, explicó Alarcón, vivía Raúl con su familia. Uno de los
pisos estaba dedicado a sus oficinas privadas y áreas de esparcimiento,
con sala de música y cine.

”Yo era entonces el segundo jefe del Batallón de Escolta y Seguridad
allí, que dirigía el capitán Eloy Rodríguez Pellí, y ese día estaba de
guardia”, aseguró.

Alarcón dijo que la versión de lo ocurrido en el interior de la casa de
Raúl se la ofreció un miembro de la escolta que se llama Idalberto,
quien vive todavía en Cuba.

‘Me dijo: `Jefe, tenemos problemas’ ”, subrayó Alarcón.

De acuerdo con su versión, Nilsa había entrado al despacho de Raúl en
forma descompuesta y los escoltas escucharon una agitada discusión que
fue subiendo alarmantemente de tono. Cuando los escoltas se decidieron a
abrir la puerta, Nilsa empuñaba una pistola-ametralladora Stechkin, de
fabricación soviética.

”Se produjo una balacera y ella murió. La explicación oficial, muy
secreta, fue que se suicidó”, dijo Alarcón. “Después supe que su
esposo, Rafael Rivero, había muerto el día antes en Pinar del Río, al
parecer suicidado, y que ella fue a pedirle explicaciones a Raúl. Nadie
habló más de eso”.

Las investigaciones de archivo hechas por El Nuevo Herald, indican que
los medios cubanos de prensa no publicaron nunca la noticia. No hubo
ninguna versión oficial sobre el suicidio de Nilsa ni el de su esposo.
Algo muy diferente al tratamiento que el régimen cubano ha dado a otras
figuras políticas que se han suicidado, entre ellas:

• El Comandante Eddy Suñol Ricardo, el 2 de julio de 1971.

• Haydée Santamaría Cuadrado, asaltante del Moncada y presidenta de la
Casa de las Américas, el 26 de julio de 1980.

• Osvaldo Dorticós Torrado, presidente de la República, el 23 de junio
de 1983.

• Y el frustrado intento de suicidio del ministro de Trabajo y Seguridad
Social, Augusto Martínez Sánchez, quien sobrevivió a un disparo en el
pecho, el 8 de diciembre de 1964.

Historia perdida

Los años transcurridos se han encargado de cubrir con un manto de olvido
y silencio las extrañas muertes de Nilsa y su esposo, al extremo de que
son mencionados por ninguno de los historiadores, biógrafos, escritores
y ensayistas políticos que han escrito sobre el proceso revolucionario
cubano, con excepción de Franqui.

Sin embargo, ni para los círculos revolucionarios de entonces, ni para
quienes gestaron la revolución cubana, Nilsa y Rivero eran unos
desconocidos.

Ambos comenzaron sus actividades revolucionarias desde sus años
estudiantiles en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba,
tan temprano como en 1952; y las continuaron a fines de la misma década
en la Universidad de Oriente.

Jorge Castellanos Taquechel, uno de sus profesores de entonces, que
estuvo asociado con los intelectuales de izquierda que militaban en el
Partido Socialista Popular y vive en el exilio desde hace muchos años,
los recuerda como “jóvenes con muchas inquietudes intelectuales y
políticas que se convirtieron en visita habitual de la casa”.

”Muchachos agradables que venían a escuchar música y a hablar de
política, de historia, de filosofía”, dijo Castellanos.

Quienes conocieron a Nilsa, aseguran que a diferencia de Vilma — su
hermana mayor que siempre fue muy presumida –, no fue nunca una joven
que se preocupara mucho de su apariencia personal, ni de vestir a la moda.

”Alta, pecosa y flacucha, se vestía como quiera”, recordó María
Cristina Herrera, fundadora del Instituto de Estudios Cubanos en Miami,
y una de sus condiscípulas en la Universidad de Oriente. “Era una
especie de rebelde contra todo tipo de convencionalismos sociales”.

La familia Espín-Guillois formaba parte de la alta burguesía de Santiago
de Cuba. José Espín, un alto ejecutivo y accionista de la firma Bacardí,
y su esposa de ascendencia francesa, Margarita Guillois, tuvieron cinco
hijos: Vilma, Nilsa, Iván, José (más conocido como Pilín) y Sonia.

Estudiaron en las mejores escuelas de la provincia y del extranjero.
Vilma es graduada de Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT). Allí también se graduó como arquitecto, en 1959, su
hermano Iván. José vive en París y Sonia en Madrid. Iván, quien falleció
recientemente, ocupó el cargo de director de la Oficina Nacional de
Diseños Industriales en La Habana, hasta que se fue a vivir a Ecuador en
noviembre de 1990, junto con su esposa Olga Astorgurza y sus tres hijos.

El historiador cubano, Jorge Ibarra, quien fuera presidente de la
Federación de Estudiantes de la Universidad de Oriente en la década de
1950, ha sido uno de los pocos que ha hablado de aquellos jóvenes
revolucionarios santiagueros, que antecedieron en su rebeldía al fallido
intento de Fidel Castro de tomar el Cuartel Moncada en 1953.

”También desempeñaron un papel importante en mi toma de conciencia
histórica los compañeros universitarios que constituían lo que
pudiéramos llamar un Ala Izquierda Estudiantil en la Universidad de
Oriente. Entre ellos se encontraban Leyla Vázquez, Ariel Griñán, Rafael
Rivero y Nilsa Espín. Algunos de ellos se hicieron militantes de la
Juventud Socialista después, pero entonces militaban en las
organizaciones revolucionarias fundadas por Frank País”, explicó Ibarra
en una reciente entrevista publicada en La Habana.

De aquel grupo de jóvenes, Nilsa y Rivero representaban la fracción más
extremista, de tendencias troskistas. Ambos integraron el primer grupo
de acción que se nucleó en torno a País, mucho antes de que éste se
integrara al Movimiento 26 de Julio. Nilsa escogió como nombre de guerra
el de Madame Curie.

”Al principio se integraron al 26 de Julio, pero Nilsa y Rivero
salieron del Movimiento porque consideraban las ideas de Fidel, cuando
estaba en la Sierra, muy conservadoras, muy burguesas”, dijo Franqui.

”Nilsa y Rivero, que tenían su grupito primero, desde antes, cuando
empezaron a asaltar cuartelitos para coger dinamita y rifles y esas
cosas [. . .]. El ataque al Cuartel del Cobre, después del de Caney, que
mataron a un policía”, explicó Vilma en una entrevista concedida a
Franqui a principios de la década de 1960.

En esa misma entrevista Vilma narró cómo a fines de 1952 Nilsa viajó a
La Habana para ”comprobar” hasta dónde era genuino el incipiente
Movimiento Nacional Revolucionario, que auspiciaba el profesor Rafael
García Bárcena y en torno al cual se habían nucleado figuras como Mario
Llerena, Armando Hart y Faustino Pérez.

‘Nilsa, dijo un día: `Bueno, me voy para La Habana y voy a ver qué clase
de gente son las que están dirigiendo allá, porque yo no veo nada claro
aquí [. . .]. Y arrancó para La Habana y habló con Llerena y con García
Bárcena [. . .]. Me acuerdo que llegó y dijo: `No sirve [. . .]. Está en
las nubes, no sabe lo que está diciendo’ ”, explicó Vilma.

Según Franqui, Nilsa tenía una conducta temeraria rayana en lo
peligroso. Durante las manifestaciones estudiantiles, recordó, solía
apedrear a la policía.

En el Diario de la Revolución, Franqui cita un acto organizado por Frank
País, el 7 de diciembre de 1952 en la Escuela Normal de Maestros. En el
acto, agregó, estaba Jorge Serguera, quien después llegaría ser un
comandante del Ejército Rebelde, cuando la policía comenzó a disparar y
todo el mundo se tiró al suelo.

‘Nilsa se quedó parada y me decía: `¡Pero mira, están tirándonos a
nosotros!’ ”, recordó Franqui. “Tuve que agarrarla y meterla dentro de
una casa”.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/14690128.htm

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