Los campos de concentración de Castro
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Discriminacion y homofobia en Cuba

5 de junio de 2006

Discriminación y homofobia en Cuba
Como en casi toda Latinoamérica, el machismo en Cuba propicia una
encarnada discriminación sexual hacía las personas que no son
heterosexuales; aunado a ello se presenta un régimen socialista
represivo que cede las demandas de la comunidad LGBT.

por Sergio Téllez-Pon

A finales de la década de 1960, y todavía durante buena parte de la
década de 1970, el régimen de Fidel Castro creo las hoy famosas UMAP
(Unidades Militares en Apoyo a la Producción), que en realidad eran
campos de concentración para las tres P’s: Prostitutos, Proxenetas y
Pederastas. Esa “escoria de la sociedad”, como la llamaban los
dirigentes de la Revolución cubana, eran enviados a las UMAP para
empezar su rehabilitación social y así poderse integrar a la sociedad
socialista, nueva, solidaria que nacía enfrentando al imperialismo; todo
esto, evidentemente, porque ser prostituto, matrona u homosexual, iba en
contra del sentir del “Hombre Nuevo”, según el concepto del Ché Guevara.

Más tarde, con el surgimiento del sida, en Cuba se crearon una especie
de hospitales exclusivos para infectados que realmente eran otra especie
de campos de concentración pues al ser ingresados nunca volvían a salir.
Esto causó una gran polémica a nivel mundial pues los organismos médicos
internacionales condenaron la medida pues restringía sus derechos
humanos básicos sólo por ser portadores de una enfermedad. Hace un par
de años Carlos Monsiváis los llamó “sidaretos”, haciendo un juego de
palabras con el lugar donde iban a ser encerrados los portadores de la
peste en la Edad Media.

Hoy en día, a casi 40 años de haberse creado las UMAP y a 20 de los
sidaretos, la discriminación y la homofobia persiste aunque de distintas
maneras. Ya no es esa marcada intención por erradicar estas “prácticas
perversas”, pero sí con un persistente acoso policial que se hace aún
más evidente al ir directamente a un grupo vulnerable.

Durante mi segundo viaje a La Habana, en septiembre de 2003, me sentí
discriminado por ser homosexual. Venía caminando la pendiente de la
avenida 23, conocida como La Rampa, cuando un muchacho—muy guapo, por
cierto—me empezó a hacer la plática, como es habitual entre los cubanos.
En la desembocadura de la avenida con el Malecón, en la plazoleta del
Hotel Nacional nos encontramos con los policías que de inmediato se
acercaron a nosotros y nos pidieron nuestros carnés (credenciales de
identificación); yo les contesté arrogantemente que era extranjero.
Entonces me interrogaron: “¿Es usted salvadoreño o ecuatoriano o
guatemalteco?” No, contesté indignado, soy mexicano. Y entonces me
pidieron mi pasaporte. Una vez más, con toda la arrogancia que le
permite a uno ser extranjero en una ciudad donde el extranjero vale más
que un cubano auténtico, les contesté que no cargaba conmigo esos
papeles tan importantes.

Mientras revisaban el carné del chico con el que venía para ver si todo
estaba en regla, uno de los policías me preguntó si me podía hacer una
pregunta; claro, contesté con un dejo de amabilidad. “¿Es usted
homosexual?”, espetó. No, por supuesto que no, dije tajantemente. Y ahí
se acabó el lío, nos dejaron ir en octaviana paz.

Nos es que no haya querido asumir mi homosexualidad públicamente (cosa
que hago normalmente), pero el caso es que, en primer lugar, el policía
no tuvo por qué haberme preguntado eso y por otra parte, yo sabía lo que
tenía que contestar para que nos dejaran ir, para que no nos quitaran
más el tiempo y pudiéramos llegar al malecón a seguir la fiesta. De lo
contrario el interrogatorio hubiera seguido ad infinitud.

El régimen cubano ha tenido que ir cediendo a los vertiginosos cambios
sociales y a sus demandas. Esto suena un poco absurdo, pues se pensaría
que el Estado y su gobierno están en esos puestos justamente porque
responden a las necesidades de su sociedad. Por el contrario, en Cuba
por mucho tiempo la dictadura impuso un estilo de vida, de sentir, un
nacionalismo extremo en el que el cosmopolitismo no tenía cabida, así
que mucho menos la homosexualidad o la disidencia sexual.

Este proceso se aceleró de manera notable a partir del derrumbe de la
Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín. En Cuba la aguda crisis
económica, llamada eufemísticamente “Periodo Especial en tiempos de
paz”, hizo que la sociedad se revelara de forma tan marcada como no se
había pensado y como consecuencia de eso surgió el llamado “Maleconazo”,
un éxodo de cubanos hacia Estados Unidos en embarcaciones deficientes, a
partir de 1995 hasta la fecha.

A pesar de los crecientes rumores de la homosexualidad de “Raúl”(así a
secas, como le llaman en la isla a Raúl Castro Ruz, hermano menor y
sucesor de Fidel), los avances han sido muy pocos en cuanto a la
liberación sexual. Estas libertades mínimas se deben a la propia y nada
heterogénea comunidad diversa de la isla. Con la película “Fresa y
chocolate” y su éxito mundial, el régimen puso atención en la comunidad
lésbica, gay y transexual, pero sólo entonces y gracias al rotundo éxito
de una ficción.

La semana pasada, en el marco del Festival Mix, el videoasta Víctor
Jaramillo presentó su documental “La noche abre su flor” donde aborda el
tema de la transexualidad y el travestismo en la isla. Los testimonios
de algunos travestis son desgarradores pues hablan incluso de que tenían
que esconder sus ropas femeninas si no quería ir a dar a la cárcel (una
cárcel más terrible que la cárcel rodeada de agua).

En fechas muy recientes, ante el creciente número de travestis y
transexuales en la isla, el gobierno cubano ha empezado a promover una
ley en la que se autoricen las operaciones de cambio de sexo y el cambio
de nombre. Una vez más, el régimen se ha tenido que ir adaptando a los
cambios sociales.

Actualmente, la televisión pública del Estado produce y transmite en la
isla una telenovela “La cara oculta de la luna” donde aborda de manera
muy abierta el tema de la bisexualidad, la homosexualidad y la vida gay.
Esto hubiera sido impensable todavía hace muy pocos años.

http://anodis.com/nota/7155.asp

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