Los campos de concentración de Castro
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Falsos Tributos

Falsos Tributos
2006-06-27

Osvaldo Alfonso Valdés, ex Prisionero de Conciencia de la Causa de los 75

Fidel Castro tiene la desfachatez de protagonizar actos para rendir
homenaje a lo que siempre ha despreciado, repudiado e incluso
perseguido. Recientemente, el diario israelí Iediot Aharonot ha dado a
conocer que Castro próximamente inaugurará en La Habana un monumento a
las víctimas del Holocausto. Según el periódico, a la ceremonia asistirá
el rabino jefe de la ciudad de Tel Aviv, Israel Lau.

El jefe de gobierno de un país que ha reconocido la existencia del
estado Palestino, del cual mantiene una embajada en la capital cubana,
al tiempo que se niega a reconocer al estado de Israel, se dispone a
inaugurar un memorial a las víctimas de una tragedia de la cual en Cuba
se difunde muy poco. Si preguntamos a cualquier cubano sobre el
Holocausto y cuál es el país de los judíos muchos no sabrán decir cuál
es. Sin embargo, a la pregunta de quiénes son los israelíes, muchos
también responderán: los que matan a los palestinos. Esa es la imagen
que, profusamente, se ha dado en Cuba del país hebreo.

Pero este no es el más elocuente ejemplo de cómo Castro termina
homenajeando falsamente a lo que desprecia en ceremonias publicas que
solo persiguen fines propagandísticos. Ahí está, en un céntrico parque
de La Habana, el monumento a Jhon Lennon, inaugurado por el tirano con
transmisión televisiva, luego de que durante años muchos jóvenes cubanos
fueron a los campos de concentración de la UMAP (Unidades Militares de
Ayuda a la Producción), por ser fans de los Beatles y escuchar las
canciones de ese grupo llevando pelo largo. No olvidemos cuando el
escuchar al grupo musical británico, era señal de diversionismo ideológico.

A la UMAP fueron también miles de jóvenes católicos cubanos, entre ellos
el actual arzobispo de la capital de la isla, Monseñor Jaime Ortega.
Cientos de sacerdotes y monjas fueron expulsados del país a inicios de
los años 60 y las propiedades de la iglesia incluido algunos templos
fueron confiscados. Vimos después, perplejos, como el gobernante estaba
presente en la ceremonia de apertura de un convento de monjas en La
Habana Vieja.

En ocasiones Castro ordena a sus colaboradores a que den la cara en esos
actos de impudicia política. Es el caso del inicio en meses pasados, en
una galería habanera, de una exposición de fotografías gays del
fotógrafo norteamericano Robert Maletorphe. Allá mando a Ricardo
Alarcón, el presidente de la Asamblea Nacional cubana. Castro, el
comandante que todo lo ordena en Cuba, y que es el máximo responsable de
que miles de homosexuales fueron a esos terribles campos de trabajo
forzado, envía a una de las principales figuras del Gobierno a dejar
abierta una muestras de fotografías que incluso, en los propios Estados
Unidos, alguna vez estuvo censurada.

En todos estos actos no existe la más mínima prueba de una rectificación
real. No son más que shows mediáticos para engañar a incautos. Los
homosexuales ya no van a la UMAP, pero sufren la misma falta de
libertades y derechos que el resto del pueblo, agravada en sus casos por
la homofobia propia de los regímenes totalitarios.

La iglesia católica cubana, luego de la apertura del convento, sigue
teniendo la misma falta de espacio en la sociedad, y las restricciones a
su labor pastoral no han disminuido e incluso,en ocasiones, se
obstaculiza deliberadamente el trabajo de la organización humanitaria
Caritas.

Los judíos, pues sí, tendrán un monumento a las víctimas del Holocausto,
pero no una sede diplomática en la mayor de las antillas, y los aliados
de Castro seguirán siendo las organizaciones palestinas, incluidas las
más radicales, esas mismas que colocan bombas en territorio israelí,
provocando a su vez la reacción de los israelitas.

Pero no hay que asombrarse. El personaje principal de estos hechos es el
mismo que, al triunfo de la revolución, juraba no ser comunista y
acusaba de calumniadores a quienes lo desmentían, para poco tiempo
después decir que sería comunista hasta el último día de su vida. Esa es
la historia de Cuba en los últimos 47 años, la de un tirano que se burla
del pueblo y del mundo.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=5911

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