Los campos de concentración de Castro
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Homosexualidad en Cuba: el debate sale a la palestra

Posted on Fri, Jun. 09, 2006

Homosexualidad en Cuba: el debate sale a la palestra
ANDREA RODRIGUEZ
Associated Press

LA HABANA – Yasel, un cubano como cualquier otro, descubre su atracción
por Mario: es el clímax de una de las tramas de la más debatida
telenovela de la temporada, la serie que rompió el silencio sobre la
diversidad sexual e iluminó la problemática de los homosexuales en la isla.

Por décadas perseguidos, luego excluidos y finalmente tolerados, los
gays vieron con asombro cómo junto con la pantalla chica se encendió
todo tipo de opiniones en una sociedad donde el machismo y los
prejuicios están lejos de disiparse.

“A partir de ahora habrá que hablar de estos temas con más franqueza”,
confesó Fredy Domínguez, el guionista de “La cara oculta de la Luna”.

Tan popular fue el debate que las autoridades de la televisión _de
carácter estatal_ presentaron un inusual panel de especialistas.

“Empeñarnos en ser mejores personas, más tolerantes… es un proyecto de
vida”, comentó frente a la teleaudiencia el psicólogo Manuel Calviño,
quien no paraba de recibir toda suerte de llamadas al estudio tanto de
apoyo como de repudio.

Hasta la Iglesia católica publicó en su revista mensual una entrevista a
un sacerdote que no condenó el debate _pues la sociedad está deseosa de
éste, dijo_, pero llamó a nombre de la moral a no confundir la
“libertad” con el “libertinaje”.

“La novela no es una obra de arte, se le pueden hacer una serie de
críticas… pero lo que me satisface es el debate”, comentó por su parte
Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual
(CENESEX), una activa institución que en estos años abordó temas como
los derechos gay o apoyó los cambios de identidad en transexuales.

Según Castro una sociedad “verdaderamente humanista” no debe perder de
vista la protección a estas personas que pueden ser discriminadas por su
diversidad; mientras se educa a la población para romper años de estigmas.

En realidad, la teleserie fue escrita con una idea educativa pues cuenta
la historia de un grupo de personas que contraen sida. Precisamente
Yasel es uno de ellos, por lo que la polémica tomó también otros
carriles en la comunidad gay, ya que algunos podrían interpretar la
enfermedad como un castigo.

“No estamos preparados”, lamentó en entrevista con AP Olivia Prendes,
una lesbiana de 34 años: “Al final se trata a la homosexualidad desde un
punto de vista infeliz, una historia triste. Es como continuar con el
mismo silencio”, agregó.

Lo que falta es aceptación o respeto pleno y no sólo tolerancia,
insistieron varios homosexuales entrevistados por AP.

Más sosegados, los analistas prefieren mirar el progreso logrado en vez
de lamentarse por lo pasado.

“Antes era impensable que este tema se pasara por la TV cubana”, comentó
a la AP el profesor Tomás Fernández Robaina, quien no oculta su
condición de homosexual y se define como revolucionario.

Con sus 65 años de edad vio pasar todas las etapas del proceso cubano
_cargado de la mística machista guerrillera_ en su tensa relación con
los homosexuales: los años 60 de la persecución, los 70 de la exclusión,
la tenue apertura de los 80 y la tolerancia reciente.

Un trabajo suyo titulado “El proyecto revolucionario y los homosexuales”
realiza un prolijo recuento desde el triunfo rebelde a la fecha.

Recordó por ejemplo la existencia de las Unidades Militares de Ayuda a
la Producción (UMAP), inauguradas en 1965, una suerte de lugares de
reeducación para gays, testigos de Jehová, hippies y disidentes, y cuya
existencia les valió varias críticas a las autoridades.

Tras la eliminación de las UMAP, en los 70 el gobierno los caracterizó
como no aptos alejándolos de la juventud y de labores estratégicas
aduciendo que era para evitar su influencia. El submundo que rodeaba
entonces a los homosexuales y su marginación fue ampliamente exhibido en
las obras del escritor exiliado Reinaldo Arenas (1943-1990).

No fue sino hasta el inicio de los 90 cuando gays y travestis comenzaron
a ser visualizados como parte de la sociedad y una película contó por
primera vez una historia sobre ellos: “Fresa y Chocolate”, de Tomás
Gutiérrez Alea.

“La discriminación contra los homosexuales ya es un problema bastante
superado”, aseguró en una entrevista reciente el presidente Fidel
Castro, para quien la revolución jamás “promovió” la persecución, aunque
no escapó a los prejuicios de su tiempo.

Pero si se les preguntara qué es lo que les falta hoy en Cuba, la
mayoría de los gays reportarían la ausencia de una asociación y espacios
propios, pues se ven obligados a reunirse en fiestas privadas o
semiclandestinas.

Demandan incluso lugares donde los travestis puedan presentar sus
espectáculos, actualmente tolerados pero ilegales.

“Lo mejor hoy sería que se hiciera oficial el trabajo de los
transformistas y travestis, es lo que yo pediría como gay”, manifestó a
la AP Abrahan Bueno o “Dark Imperio” como prefiere llamarse durante sus
actuaciones.

El único informe sobre una suerte de club gay dató de entre 1996 y 2001
bajo el nombre de “Organización Nacional de Entendidos” _sin ningún
reconocimiento legal_ y no avanzó más allá de actividades entre amigos y
finalmente se diluyó.

Para algunos homosexuales es el gobierno el que no desea una asociación
de gays pues no puede controlarla. Pero para otros, es bueno que no la
haya, porque no contribuiría a luchar contra la homofobia.

“Hay que exigir respeto a los derechos de todos, sin necesidad de
organizaciones”, comentó el profesor Fernández, pues en una sociedad
verdaderamente plena no deben fomentarse los “ghettos”.

De todas maneras los viejos tiempos de oscuridad parecen haber pasado y
homosexuales de todas las edades y géneros trabajan, estudian, bailan,
sufren, aman y pasan su vida en esta isla del Caribe.

“Yo creo que hay que mirar siempre el futuro con optimismo”, expresó
Fernández.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/14780601.htm

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