Los campos de concentración de Castro
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Los generales de Raul Castro

POLITICA
Los generales de Raúl Castro

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba – Noviembre (www.cubanet.org) – El estamento militar es
fundamental en la dictadura de Fidel y Raúl Castro. El ejército
nacional, llamado de forma eufemística Fuerzas Armadas Revolucionarias,
ha rebasado con creces las cercas de sus cuarteles. Es la única fuerza
capaz de contra balancear a la policía secreta. Es su límite y el límite
para todo en Cuba.

Su generalato se convirtió en el generalato del ministerio del Interior
desde la purga de 1989. Es la creación de orfebre del número 2, hoy
devenido en número 1. Los generales de los Castro son un cuerpo bastante
homogéneo. Antes de la insurrección contra Fulgencio Batista, eran en su
gran mayoría marginales, lumpen, y entre ellos no faltó algún delincuente.

Más del 90% de este generalato es oriundo de las regiones orientales. De
horda resentida y acomplejada en 1959, ha devenido en único poder real
en Cuba y puntal de apoyo de una dinastía. Pero no por esto Fidel
Castro, en su ego absoluto, ha dejado de experimentar recelo y
aprensiones en relación a sus hoy experimentados generales.

Es lógico, el menos fogueado entre ellos conoce mejor y más de cerca el
acre olor de la pólvora. Algunos han ganado batallas contra agrupaciones
militares de importancia. Su experiencia combativa se va más allá de las
escaramuzas irrelevantes de una guerra manigüera contra un ejército
corrupto y vendido.

Esto es imperdonable para quien sólo domina los secretos del rifle con
mira telescópica, las emociones de la caza y las intrigas políticas. El
combate frontal es algo diferente. Es en este punto que sus generales,
sacan amplia ventaja. Todos ellos exponen con orgullo sus orígenes que
más que humildes, son en ocasiones miserables. De perdedores naturales
en una sociedad libre y competitiva, pasaron al lugar prominente de un
proyecto fracasado. Está de más exponer por qué están dispuestos a
defender el fracaso con algo más que sus vidas.

Uno de ellos, el hoy general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra
Frías, llegó a asegurar en memorable ocasión, en África, que si la
Asamblea Nacional destituía a Fidel Castro, él la disolvía a cañonazos.
Este es el respeto que sienten por el pueblo y sus instituciones.

Otro general, Raúl Menéndez Tomasevich, conoció la cárcel por un delito
común tipificado de estafa. Unos comenzaron su trayectoria
revolucionaria, asesinando policías y soldados de los cuerpos armados de
la República. Otros actuaron como cuatreros. Todo en circunstancias y
formas, que ellos en la actualidad, conceptuarían como terroristas o
como meras actividades criminales.

Cuba está en manos de un ejército que, en su momento, asesinó balseros
en alta mar. En él hay personas capaces de derribar avionetas civiles en
pleno vuelo. Si la orden fuera dada, no me caben dudas que volverían a
administrar campos de concentración. Estos podrían llamarse UMAP o de
cualquier otra forma. La justificación estaría en que fueran destinados
a internar a enemigos políticos o simplemente a raros o diferentes.

Educados en el odio, son personas capaces de cumplir cualquier orden.
Algunos afirman con ingenuidad, que las Fuerzas Armadas no serían
capaces de disparar contra el pueblo. Pienso que todo estaría dado en
que recibieran la orden para hacerlo, o que los privilegios y prebendas
que disfrutan peligren.

Un libro escrito con toda la complicidad del mundo por el ilustrado y
confiable amanuense del Partido Comunista, Luis Báez titulado Secretos
de generales, resulta muy ilustrativo en este sentido.

En el libro, publicado en limitadísima edición en 1996 y con un carácter
francamente tendencioso, Báez trata inútilmente de humanizar a estas
personas. La exigente formación profesional alcanzada en academias
militares de la extinta Unión Soviética y el fogueo en guerras de
ultramar de Fidel Castro, instruyen y preparan para matar, pero no
educan. Se alcanzan grados y distinciones, pero no clase y muchísimo
menos jerarquía humana.

Entre prebendas y privilegios, los generales de Raúl Castro, se aprestan
a secundarlo, para salvaguardar sus posiciones. Me pregunto qué pasaría
si a un Dios bromista o justiciero, le diera por llamar a su seno al 2
primero que al 1. No deja de seducirme esta posibilidad.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/nov06/03a7.htm

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