Los campos de concentración de Castro
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Algo Podrido Flota Todavia en la Cultura Cubana

Algo Podrido Flota Todavía en la Cultura Cubana
2007-01-26
Hugo Araña, Bibliotecario y Periodista Independiente, Corresponsal en la
isla de Misceláneas de Cuba

Mientras la prensa extranjera continúa tratando el asunto de que si o
no, la televisión cubana debió de traer a la pantalla chica figuras del
Gobierno que ostentaban cargos en la dirigencia cultural del país en los
años setentas, ya en la Isla, con la declaración emitida por la Unión de
Artistas de Cuba (UNEAC), se pretendió zanjar de una vez dicha
situación, a pesar de que todavía levanta ronchas.

Tal parece que se pretende que no se hable más del tema. Que todo
terminó. Que jamás se volverá a esos años, cuando los señores dirigentes
de la Revolución (Serguera, Quesada y Pavón al bate), procaron y
llevaron a cabo una razia nunca vista en la Historia Cultural de Cuba
desde los tiempos del coloniaje español, cuando la censura llevó a
muchos escritores al exilio, cuando no al patíbulo.
Pero estos revolucionarios, como no estaban en el Siglo XIX (que a lo
mejor suspiraban por él), tomaron otra táctica para llevar a cabo sus
propósitos.

Ésta constituyó que a los parametrados, que así se les llamó, los
ubicaron en puestos ajenos a sus profesiones; sin importarles si era o
no una personalidad reconocida, no sólo en el ámbito nacional como
internacional. Nada. Dicha Ley, si mal no recuerdo, la número 275, no
creía en nadie.

El procedimiento era o fue determinante. Lo citaban a una reunión. Le
comunicaban que por dicha Ley lo separaban de las funciones que hasta
esos momentos ejercía, y lo ponían a disposición del Ministerio del
Trabajo (léase: ocupar una plaza de un almacén, amarrar fardos de libros
en la parte posterior de una biblioteca, sin tener acceso al trato con
el público, servir lo mismo fiambres que comidas en una cafetería,
ingresar en una dependencia de cualquier tipo, etc., etc., etc.)

Estos son algunos de los ejemplos que podemos citar entre los más
notables. Aunque no los únicos. Hubieron otros más sutiles y demoníacos,
o si no, condenaban al artista a un autoexilio para que el público los
borrara de su mente, cuyas obras eran ni nombradas en el bagaje cultural.

Y en la televisión, todo fue peor. No podemos dejar de señalar que el
mismo Luis Pavón Tamayo, en un tete a tete cínico con la actriz Ana
Lasalle ya fallecida ( ¡pobre San Pedro!), de procedencia argentina, la
homofobia alcanzó ribetes más alarmantes. Muchos programas tuvieron que
ser suspendidos por la carencia tanto de artistas dramáticos que
trabajaban en una telenovela, como bailarines de programas musicales.

En las provincias, la cosa alcanzó niveles inauditos. Ya no es porque
eras esto o lo otro. No. La categoría de "no confiables al proceso
revolucionario" que también se puso en moda, retardó o estancó el
proceso de desarrollo cultural en muchas de ellas, como Matanzas, las
Villas y Santiago de Cuba.

Además, recordemos que la imposición del realismo socialista llegado a
nuestras costas desde la extinta (por suerte) Unión Soviética se
implantó a capa y espada, y quién no la ponía en su obra, pues para la
calle, a vender churros o frituras.

Ni el mismo Ballet Nacional de Cuba, coto cerrado de Alicia Alonso,
donde su palabra es ley divina, se salvó de la infausta ráfaga
arrasadora. Esto dió motivo que muchos bailarines (entre ellos Monreal y
Consuegra, los más conocidos) -recordemos cuando al presentarse en el
Olimpia de París, dieron un grad jetté-, se exiliaron hasta el día de
hoy. Aunque con el tiempo, y por conveniencias políticas, de vez en
cuando son invitados a esta agrupación para presentarse en los
Festivales de Ballet de La Habana. Claro, ya como coreógrafos. El tiempo
no pasa por gusto, y quizás ninguno pueda ni realizar las cinco
posiciones básicas en la barra de calentamiento.

Ni la mismísima Nueva Trova se salvó del ataque sectarista. Pablo
Milanés ingreso como miembro "honorífico" en la UMAP. Silvio Rodríguez
lo desahuciaron porque sus canciones estaban impregnadas de mensajes
"subversivos" Trova, melenas largas y oír a escondidas a los Beatles,
constituyó el triángulo perfecto para ser nominados
contrarrevolucionarios. El ambiente adquirió tanta violencia, que hubo
artistas que desgraciadamente tomaron el triste camino del exilio por la
vía que fuese, hasta en una mísera balsa y cruzar el fatídico Estrecho
de la Florida.

Y aquí es donde entro en el término de que los Sacerdotes del Mal no
tuvieron la culpa del todo, aunque tampoco pueden exonerarse de lo que
hicieron. Sabemos desde hace un buen tiempo, que todo lo que huela a
Cultura, pasa primero por el filtro del Ministerio del Interior.

Todo. Aunque muchos lo duden y no lo acepten. ¿Y quién era en esos
grises años el Ministro del Interior, que hoy en día, volvió a
resurgir en ese Ministerio después de permanecer unos cuantos como
figura decorativa del Gobierno? Adivinen. Adquiera la labor
detectivesca y busque su nombre y apellidos. Utilicen la lupa más
apropiada. Las pistas están a la vista de todos. O lean los cuantiosos
testimonios, como de Plinio Mendoza, Carlos Franqui, Cabrera Infante,
María Cruz Varela entre otros. Y cuando lo encuentre, por favor, no se
erice. Es como una sombra que volvió a coger forma humana.

Esta situación ahora recreada por la Televisión Cubana de ensalzar a
Pavón, Selguera y Quesada, que motivaron y dejaron como secuela y
síndrome una herida en nuestro panorama cultural, ni ha sido olvidada
ni desterrada en los corazones de las víctimas que provocaron. El
ejemplo más elocuente que hasta la UNEAC tuvo que llamarse a reuniones y
declaraciones por las voces de protestas que se alzaron. El resquemor
vuelve a hacer acto de presencia. Y por consiguiente, un temor
angustioso renació ya no sólo en los afectados, sino que renace en las
generaciones de artistas en la actualidad, pese a que el señor Ministro
de Cultura Abel Prieto, el ex hippie de los setentas, preconiza cada vez
que puede y las circunstancias se lo propician, que la Cultura Cubana
goza de una buena !salud!

Pura falacia en cuanto a este tema. En la actualidad ya asoman casos
parecidos. A José Antonio Ponte, no hace tanto lo expulsaron de la
UNEAC. A Emir Valle, no le permiten regresar a la Patria sin que nunca
haya dicho algo como exiliarse. Y como para enredar más la pita, que se
sepa, y que causa estupor, ninguno de los exparametrados, donde hay
algunos Premios Nacionales de Literatura, de la Plástica, de la Música,
guardan un silencio cómplice sobre estos casos.

Por lo tanto, me atengo a las palabras del escritor Víctor Domínguez,
por supuesto vetado a publicar en la Isla, por su posición de Periodista
Independiente, que los "ex" ahora, están acomodados, ensalzados,
vanagloriados y puestos en lugares cimeros de nuestro quehacer cultural,
nos brindan un mutis culposo, como si a ellos lo que les sucedió a
Aponte y Valle no les afectara.

De todos modos, y perdonen mi escepticismo, algo podrido ronda otra vez
s
obre los artistas cubanos, y los organismos que gobiernan la política
cultural. Las dudas han vuelto a reiniciar la Danza de los Malditos
para volver a sufrir los escarnios por sus posiciones nada
contrarrevolucionarias. Se ha reiniciado un giro retro en cuanto a
tiempo y años, como si las experiencias sufridas no bastaran para ello.

Aunque claro, las circunstancias no son las mismas. Pero la ley del más
fuerte es la ley del más fuerte y es al fin y al cabo, el que impone las
reglas del juego. Esperemos. Esperemos a que una bochornosa Caja de
Pandora se abra desgraciadamente para conocer las futuras víctimas. Todo
es cuestión de tiempo. Esperemos.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=8558

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