Los campos de concentración de Castro
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Rosas y zanahorias

POLITICA
Rosas y zanahorias
Juan González Febles

LA HABANA, Cuba – Marzo ( www.cubanet.org) – El escritor y ensayista
cubano Reynaldo González ha sido galardonado con el Premio de Periodismo
Cultural José Antonio Fernández de Castro 2007. González fue uno de los
más prominentes escritores que se pronunciaron durante la reciente
"tormenta de los mail", suscitada a partir de la reaparición de los
censores del periodo gris ante las cámaras de la televisión cubana.

Hoy la reacción oficial ante las protestas y las críticas de los
"intelectuales orgánicos" ha sido la lisonja y el agasajo. Todo parece
indicar que el garrote que conocieron Heberto Padilla, Reynaldo Arenas,
Lezama Lima y otros, en su momento, resultó sustituido (al menos
temporalmente) por la zanahoria. Enhorabuena.

La situación me trajo a la memoria un poema de Roberto Fernández
Retamar, El otro, donde el poeta se refiere a la deuda de los que
sobreviven con aquellos a quienes deben su sobrevida: Nosotros, los
sobrevivientes / ¿a quiénes debemos la sobrevida? -se inicia el poema.

Me pregunto qué "parte del cake" hubieran recibido César López, Antón
Arrufat, o el propio Reynaldo González en 1980 en 2000 o en 2003 por
pronunciamientos de corte similar a los de sus inflamados mail más
recientes. ¿Quiénes sembraron para ellos zanahorias?

Están sucediendo cosas inusuales. Pero estas no surgieron por sí mismas.
Son el resultado del esfuerzo de hombres y mujeres que allanaron el
camino con su esfuerzo y sacrificio.

El muro de silencio que la dictadura levantó fue socavado desde dentro
por miles de opositores agrupados en un movimiento en pro del derecho de
todos los cubanos.

Esos a quienes los intelectuales orgánicos de la dictadura deben la
sobrevida y el reconocimiento, tienen nombres y apellidos: Tania Díaz y
Maria Elena Cruz, Manuel Vásquez Portal y Raúl Rivero, Adolfo Fernández
y Normando Hernández, Omar Rodríguez y Jorge Olivera, Oscar Espinosa y
Carmelo Díaz, entre muchos más.

No cabe duda razonable de que la Prensa Independiente de Cuba, con su
trabajo sistemático, obligó a la dictadura a soltar el garrote. Los
tiempos de zanahorias fueron traídos con la aprensión y el coraje de los
que lucharon y de los que siguen luchando. Ellos levantaron el techo
para todos; hicieron la atmósfera más respirable.

La memoria sobre quienes fueron los del parametraje y las UMAP, y sobre
quienes son los de los mítines de repudio, el presidio político y el
fusilamiento, debe estar presente. El garrote permanece en poder de las
mismas manos. Aún cuando los valientes siembran tozudos rosas y zanahorias.

jgonzafeb@yahoo.com

http://www.cubanet.org/CNews/y07/mar07/26a7.htm

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