Los campos de concentración de Castro
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LA IGLESIA: ¿DIÁLOGO SIN PRESIÓN?

LA IGLESIA: ¿DIÁLOGO SIN PRESIÓN?
2007-04-11.
Asdrúbal Caner Camejo

En una entrevista con el diario El País de España, el cardenal cubano
Jaime Ortega afirmó que Cuba lo que necesita es "diálogo, no presión" en
el momento que vive actualmente.

En un Editorial de la Revista Vitral, cerrada, al parecer, por parte del
nuevo obispo de Pinar del Río, Jorge Enrique Serpa, hombre de la línea
del Cardenal Jaime Ortega y Alamino y al parecer simpatizante con el
régimen de La Habana, también se llama a "tender puentes" y al diálogo,
para salir de la complicada situación de Cuba en estos momentos.

El movimiento opositor en Cuba nació con la Revolución Cubana y fue
fusilado en pocos años. O fue al exilio o a las cárceles castristas. Los
que trataron de alzar su voz, tender puentes y dialogar con F. Castro
tuvieron como respuesta el exilio, la cárcel o la muerte. Fueron tres
opciones sin opción.

El movimiento disidente, o sea, el movimiento de las "no personas", el
movimiento de los sin derechos, esa creciente multitud de "mercenarios
al servicio del imperialismo yankee", ha tratado de tender puentes, de
abrir los causes del diálogo durante los últimos 25 años. ¿La respuesta?
Las tres opciones sin opción.

De Cuba fueron expulsados cientos de religiosos y religiosas en los
primeros años. La represión, principalmente contra los Testigos de
Jehová y la Iglesia Católica, alcanzaron niveles de asfixia. A las UMAP
fueron a parar los Testigos de Jehová y otros miles de religiosos cubanos.

Para los años ochenta –si mal no recuerdo- se creó en el Comité Central
de Partido Comunista, una Oficina de Asuntos Religiosos, para dirigir la
represión contra la iglesia cátolica y otros grupos religiosos, no muy
afines a la ideología comunista.

En los años 80, el principal propósito de F. Castro fue oponer a los
protestantes contra los católicos. Destrozar la iglesia católica. Y lo
logró a través de un pastor bautista traidor, el Rev. Raúl Súarez.
Claro, F. Castro lo hizo diputado y presidente del Centro Martin L. King
Jr. Entró por la puerta ancha de la Nomenklatura. Se sabe de su labor
comunista con sus enlaces en EE.UU. del Movimiento Pastores por la Paz,
de Lucius Walker, a quién jamás se le ha ocurrido preguntar por qué las
cárceles cubanas están llenas por más de 90,000 negros y por qué hay
miles de negros disidentes en el país.

En Cuba, durante los años 1959-1990, para entrar a cualquier trabajo o
universidad, se le presentaba un cuestionario, en el que nunca faltaban
las preguntas: ¿Es usted religioso? ¿A qué religión o grupo religioso
usted pertenece? Si usted respondía afirmativamente, usted no entraba,
porque "la calle es de los revolucionarios", "los trabajos son para los
revolucionarios " y "las universidades son para los revolucionarios".

Conocí muchos jóvenes, cuyo sueño era ingresar en la Universidad y, por
ser religiosos, no se lo permitieron. Uno de ellos, se convirtió en
sacerdote y fue ubicado en la diócesis de Guantánamo.

F. Castro no tocó a las religiones afrocubanas. Con ellas tenía otros
planes más siniestros. Necesitaba el apoyo de los negros cubanos. Si la
cosa se ponía mala para sus planes, tiraría a los Babalaos contra las
otras religiones. Dividir y vencer: tal ha sido la premisa esencial del
Obispo en Jefe, para convertir a Cuba en un estado absolutamente ateo y
destrozar el profundo sentimiento religioso que había en Cuba en los
años cincuenta.

La Iglesia Católica cubana tiene que pagarlo todo en dólares americanos,
constantes y sonantes: reparaciones, alimentos, libros y otras
vituallas. Los Protestantes y la Santería, pueden comprar en pesos
cubanos. No Problem. No ha permitido radio ni televisón, ni prensa
religiosa, ni construcción de nuevas iglesias. Nada.

La caída de la URSS le comenzó a cerruchar el piso. Se vio perdido.
Permitió la visita del Papa en enero de 1998. Juan Pablo II fue muy
comedido –todo lo contrario a su papel en Polonia– Llamó a que "Cuba se
abra al Mundo y que el Mundo se abra a Cuba". Solo el valeroso Obispo de
Santiago de Cuba, Monseñor Pedro Meurice en su discurso de bienvenida, y
frente a F. Castro, dijo:

"Deseo presentar en esta eucaristía a todos aquellos cubanos y
santiagueros que no encuentran sentido a sus vidas, que no han podido
optar y desarrollar un proyecto de vida por causa de un camino de
despersonalización que es fruto del paternalismo.

Le presento, además, a un número creciente de cubanos que han
confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico
que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología,
Son cubanos que al rechazar todo de una vez, sin discernir, se sienten
desarraigados, rechazan lo de aquí y sobrevaloran todo lo extranjero.
Algunos consideran esta como una de las causas más profundas del exilio
interno y externo."

F. Castro apoyó la Teología de la Liberación en Latinoamérica –un
proyecto marxista de ciertos sacerdotes, rechazado por el Vaticano– por
considerarla afin, a sus planes imperiales y guerrilleros en el continente.

Su Excelencia Cardenal Jaime Ortega y Alamino: quién jamás ha tendido
puentes; quién jamás ha apostado por el diálogo; quién jamás aceptará
reformar su visión de Cuba, ni permitirá ni un ápice de cambios en la
sociedad comunista cubana, es Fidel Castro.

La profunda e irreversible crisis de la sociedad cubana, tiene un solo
responsable. Son casi medio siglo de dominio absoluto de una ideología y
un poder dictatorial. Un poder unipersonal que ha violado cuantas leyes
civiles y derechos existen para el ser humano.

Para este psicópata violento y asesino, no hay puentes ni terceras vías.
No hay diálogos ni posiciones contestatarias. Es su total poder y Basta:
o te subordinas o vas directo a las tres opciones sin opción.

El movimiento Solidaridad en Polonia, contó con el apoyo de los
católicos polacos. Y ese apoyo fue una de las causas de su victoria
aplastante.

Su llamado al diálogo y al entendimiento, sólo puede tener frutos a
través de la mayor presión por parte de la sociedad civil de nuestro
país y de su extrordinario exilio. La cúpula comunista cubana no ha
entendido este mensaje nunca. Si ahora, en las postrimerías del régimen,
quieren sentarse a la mesa, sería algo a considerar por el pueblo y no
por sus victimarios.

Si una nueva generación de cubanos, que incluya a su disidencia y al
exilio, forman el gobierno de la República de Cuba, entonces se abrirán
las grandes alamedas y todos los puentes para un diálogo en paz y
democracia. La Disidencia y el Exilio abren sus puertas. ¡Bienvenido sea
un diálogo con todos los cubanos!

Asdrúbal Caner Camejo, Representante del PSC en Canadá.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9724

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