Los campos de concentración de Castro
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Sin mirar atrás?

¿Sin mirar atrás?

Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – El sábado 23 de mayo tuvo
lugar en el pabellón Cuba, lugar de exposiciones en lo más céntrico de
la capital habanera, un hecho inusual. A propósito de la celebración de
la jornada mundial contra la homofobia, autoridades del Centro Nacional
de Educación Sexual (CENESEX) con su directora al frente, patrocinaron
una jornada en la que por primera vez los gays y lesbianas de la isla
asomaban el rostro públicamente. En horas de la noche, en una sala
teatral se produjo un espectáculo con travestis.

Uno de los asistentes comentó lo interesante del encuentro en el que
gays y lesbianas de diferentes generaciones expresaron sus inquietudes
sobre la eliminación de la homofobia a nivel social, después de escuchar
los planteamientos sobre el tema de la directora del CENESEX, Mariela
Castro, hija del presidente cubano.

La mayoría de los asistentes al evento eran jóvenes entre los 20 y los
40 años, lo que significa que la experiencia de lo vivido durante casi
medio siglo no estuvo presente.
Se trató el tema del homosexualismo sin prejuicios y con una óptica
verdadera y rigurosa; aunque parece poco sincero que la culpa de la
homofobia se diluya en la generalidad de la sociedad y no se condene la
política de Estado que se practicó en la isla hasta el día de ayer. Ni
siquiera se dieron excusas públicas por los atropellos e injusticias
cometidas de forma institucional contra los homosexuales. Como quien
dice: "Señores, aquí no ha pasado nada". Cuando las heridas de las
víctimas no han cicatrizado todavía.

Reconocer un error como la creación y puesta en marcha de las UMAP, las
persecuciones contra los jóvenes de pelo largo, la metida de pata de la
"parametración" y los excesos del Congreso de Educación y Cultura del
año 1971 y de lo que luego llamarían "Quinquenio gris", mejoraría más el
clima anti homofóbico que las declaraciones llamando a aceptar la
diferencia de orientación sexual, movidas por consignas de última hora.

Hay quienes recuerdan haber sufrido arresto por merendar en la
cafetería del hotel Capri, o padecer un acta de advertencia policial por
estar conversando con amigos en la acera de Coppelia o en la cafetería
Fiat, frente al Malecón. Y cito solamente tres momentos diferentes de la
represión homofóbica.

Es cierto que el pasado no debe constituir una carga para cambiar el
presente, pero tampoco se deben construir nuevas relaciones en el futuro
sobre las heridas de más de una generación.

http://www.cubanet.org/CNews/y08/may08/28cronica1.html

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