Los campos de concentración de Castro
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BAJO EL TOTALITARISMO CASTRISTA, LA DIGNIDAD DE TODOS SERÁ SIEMPRE PISOTEADA

BAJO EL TOTALITARISMO CASTRISTA, LA DIGNIDAD DE TODOS SERÁ SIEMPRE PISOTEADA
2008-06-08.
Osvaldoa Alfonso Valdés, Ex Prisionero de Conciencia de la Causa de los 75 y Analista Político de Misceláneas de Cuba
 
El Gobierno cubano acaba de aprobar las cirugías para el cambio de sexo. Semanas atrás, se celebró en La Habana, el día mundial contra la homofobia y la transfobia con actividades en diferentes lugares de la capital de la isla, que contaron además con la presencia no solo de Mariela Castro, la promotora de todo este “cambio” sino incluso con la de Ricardo Alarcón, el presidente del parlamento castrista.
Desde hace ya varios meses, se viene tratando con mucha publicidad sobre la existencia de un ambiente de mayor tolerancia hacia los homosexuales en Cuba, todo ello promovido por la hija del actual gobernante Raúl Castro, quien dirige en la isla el Centro Nacional de Educación Sexual. Evidentemente, todo ello lo puede hacer la señora Mariela más por ser hija de quién es que por ser la dirigente de una institución que en Cuba, en la estructura institucional de un estado totalitario comunista no tiene la menor importancia y sería incapaz como institución por sí misma, de organizar ni promover este tipo de actividades.
No podemos dejar de reconocer que hoy los homosexuales cubanos pueden tener un ambiente menos represivo que en años anteriores, cuando serlo era prácticamente un delito y no pocos sufrieron prisión desde los tiempos de la UMAP. Ahora incluso, se habla de la posibilidad de llegar a legalizar o reconocer el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo. Todo ello, en sí mismo está sin dudas muy bien, pues ningún ser humano debe ser discriminado ni mucho menos perseguido por su inclinación sexual.
Sin embargo, ¿por qué ahora todo este despliegue de publicidad y tanto festejos en torno a la cuestión gay en Cuba? ¿Está motivado esto realmente por un espíritu humanista, de tolerancia y respeto a la libertad individual por parte del régimen cubano? Obviamente no. Todo ello, cuando vemos el comportamiento del régimen ante otras cuestiones sociales que afectan la libertad y los derechos de los ciudadanos, no es más que otra movida de la tiranía en busca de legitimidad y para darse un mejor rostro antes las expectativas de cambios que existen tanto dentro de la isla, como fuera.
La dictadura castrista se sabe bajo la mirada del mundo, y sin hacer reales cambios, con mucha astucia, hace todo aquello que de apariencias de apertura sin que implique el menor peligro para el poder que es lo más sagrado para quienes gobiernan en nuestro país. Mucho se especuló con el pragmatismo de Raúl Castro, y ahora en realidad lo estamos viendo en acción.
¿Pierde algo de poder la dictadura permitiendo que los gays se reúnan en un cine a ver películas que aborden el tema homsexual? ¿Existe algún peligro en que un centenar de cubanos puedan hacerse operaciones de cambio de sexo? ¿Hay alguna amenaza para la dictadura comunista en que los trasvestis salgan libremente a la calle sin que la policía los detenga, les pida el carne de identidad y los lleve detenido cuando vea que, por ejemplo, en realidad en vez de Rosa su nombre es Pedro? Por supuesto que no.
Si realmente existiera un espíritu humanista y no un proceso manipulador detrás de todo esto, se permitiera además ventilar en los medios de difusión lo sucedido con los homosexuales cubanos durante estas décadas de comunismo y sobre todo, abordar libremente sus causas. Está muy bien que exista hoy un mejor clima en ese sentido en Cuba, aunque sea como parte de una estrategia de la dictadura de mejorar su imagen, pero en esto, como en las otras “medidas” tomadas por el gobierno castrista, no cometamos la ingenuidad de creer que estamos ante una apertura.
La libertad que se necesita en Cuba es mucha más amplia, es la libertad verdadera, para todos. Cuando se respeten en Cuba las libertades fundamentales, los homosexuales no solo tendrán derecho a no tener que esconder su orientación para no ser reprimidos, sino que tendrán los derechos a que su dignidad como seres humanos por encima de todo sea respetada y reconocida. Ahora tal vez puedan los gays y lesbianas estar en la Rampa habanera sin que la policía los expulse de allí como indeseables, pero tendrán que estarse, como el resto de los cubanos, callados sin protestar por todas las demás insatisfacciones y atropellos que como ciudadanos sufren al igual que el resto del pueblo.
Todo no es más que una hipocresía. Todo no es más que un modo miserable de utilizar las ansias legítimas de vivir sin ser perseguidos por su inclinación sexual de quienes nunca, ni ahora ni antes, por el solo hecho de ser homosexual, constituyeron un peligro para un sistema tan opresor y brutal.
No creamos tampoco que ni aún en esto en Cuba podamos ver algún día, bajo la dictadura comunista, la libertad con que viven y el respeto con que celebran los gays y lesbianas cada año en países como por ejemplo Suecia (ver a la izquierda galería de fotos de Festival del Orgullo Gay en Estocolmo, Suecia, verano de 2007), o muchos otros de Europa, donde los homosexuales tienen derechos por ser ciudadanos que viven en estados democráticos y no porque la hija del dictador para ayudar a lavar la imagen de la dictadura de su padre y su tío, da ciertas libertades que no pongan en peligro el poder de su familia.
No será el primer “progreso” aparente que haga la tiranía pero que en muy corto tiempo veremos que no significa nada. No olvidemos cuando la fraudulenta revolución les dio a los cubanos de raza negra el derecho a ir a clubes, playas y hoteles, y resultó que después ese derecho no era para ningunos, ni negros ni blancos. Ahora todos pueden, pero les pagan con unos salarios tan miserables que el “derecho” se convierte en una cínica burla.
Un homosexual que pueda salir vestido de trasvesti, o un transexual que pueda cambiarse su sexo en Cuba, pero que tenga que ocultar lo que piensa, y no pueda criticar al régimen porque tener que vivir bajo un sistema que los somete a él y a su familia a vivir en la miseria, que tema expresar sus ideas políticas contrarias a las del gobierno, si las tiene, seguirá siendo un hombre con su dignidad pisoteada y sus derechos humanos violados. Nada ha cambiado en Cuba, o mejor dicho, lo que cambia es para que todo siga igual.


http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=15717

 

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