Los campos de concentración de Castro
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Enrique Ros: la historia de Cuba como pasión

Publicado el domingo, 09.12.10
Enrique Ros: la historia de Cuba como pasión
By ELENA IGLESIAS
Especial/El Nuevo Herald

La obra de Enrique Ros es una crónica de la Cuba contemporánea con
denuncias bien documentadas. Para sustentarlas ha entregado a la luz
pública documentos previamente desconocidos y ha realizado cientos de
entrevistas, en las que da cabida a opiniones divergentes.

El investigador, que en Cuba fue contador público y empresario de
productos farmacéuticos, nació en Cienfuegos, donde hizo el
bachillerato; estudió magisterio en Santa Clara y Ciencias Comerciales
en La Habana. Formó parte de los grupos de acción que hubo contra Castro
durante los primeros años y fue coordinador del Frente Revolucionario
Democrático, que unificó a las distintas organizaciones que operaban en
Cuba, cuando todavía no se pensaba en la invasión.

Ros empezó a escribir sobre Cuba cuando salió exiliado en los años 60, y
no sólo publicó artículos en Estados Unidos sino en distintos países de
Latinoamérica y en la revista del peruano Eudocio Ravines, autor de La
gran estafa. “Yo estuve frente a la tiranía de Castro desde el primer
momento, porque vi los crímenes que se cometieron desde los primeros
meses. Eso es lo que me ha motivado a escribir mis libros'', afirma.

Un apasionado de la historia de Cuba, con 15 libros en su haber a los 86
años, Ros ha dedicado la segunda parte de su vida a fundamentar las
acciones de los cubanos de ambos bandos en los últimos 50 años. Sólo se
aparta del tema contemporáneo en su obra sobre la revolución de 1933 y
en su actual entrega: Céspedes: De Yara a San Lorenzo. “Carlos Manuel
de Céspedes es un nombre conocido por todos los cubanos, pero una cosa
es conocer el nombre y otra cosa es conocer al hombre. Mi intención es
mostrar el mérito de este hombre como un gran civilista, que puso
siempre los

intereses de la patria por encima de sus intereses personales'', dice.

Escribió su primer libro hace 15 años, Playa Girón: la verdadera
historia, porque consideró que no se había dado la información correcta
sobre la invasión. “Doy a conocer un documento que trataba del plan de
lucha contra Castro que terminó en Bahía de Cochinos. Ese escrito, que
estuvo clasificado durante 20 años, y que Allen Dulles, director de la
CIA, consideraba el documento más secreto que habían tenido los Estados
Unidos, se llamaba Programa de acción encubierta contra el régimen de
Fidel Castro. Había sido aprobado por Eisenhower y por un grupo de la
CIA, llamado 24/12, que tenía a su cargo resolver el problema de la
dictadura en Cuba'', explica Ros. “Había que traer muchachos a
entrenarse en Estados Unidos para que regresaran a Cuba a actividades
guerrilleras'', asegura, indicando que después se cambió ese programa de
acción encubierta por el plan de la invasión. “Quienes me mandaron a
coordinar los grupos fueron cubanos que habían estado en contacto con
funcionarios norteamericanos de la CIA'', aclara.

De Girón a la crisis de los cohetes: la segunda derrota es un estudio de
las conversaciones confidenciales que hubo para resolver la crisis de
los misiles. “Esa crisis pudo haberse evitado si el presidente Kennedy
hubiera atendido los informes secretos de la CIA sobre la llegada a Cuba
de materiales nucleares, prohibiéndole a la Unión Soviética que siguiera
enviándolos'', analiza.

Años críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento
documenta el convenio que hubo en 1962 entre los gobiernos
norteamericano y cubano. “Hasta ese momento los cubanos habíamos
tenido, indirectamente, cierto respaldo del gobierno norteamericano para
las actividades contra Castro, aunque nos abandonaron en los momentos
finales. Pero como consecuencia de la crisis de los cohetes, se llegó a
un entendimiento entre Robert Kennedy, secretario de justicia, y el
embajador soviético en Washington, prohibiéndole a cualquier cubano en
Estados Unidos salir del condado Dade para entrar en acciones violentas
contra Cuba'', recuerda.

Cuando esa prohibición tomó efecto, muchos activistas cubanos se fueron
a pelear contra Vietnam del Norte, y otros aviadores de la Brigada 2506
lucharon contra el Congo Francés, que había sido controlado por los
comunistas de los años 1965 a 1967. Eso dio origen al cuarto libro de
Ros, Cubanos combatientes: peleando en distintos

frentes.

En La aventura africana de Fidel Castro se desglosa la influencia que
tuvo Brezhnev para que Castro enviara tropas a Angola al mando de
Arnaldo Ochoa.

Castro y las guerrillas en Latinoamérica expone cómo muchos dirigentes
comunistas se entrenaron en Cuba para regresar a sus países a crear
movimientos subversivos. “Al triunfar en Bahía de Cochinos, Castro se
convirtió en un elemento importante para la Unión Soviética, intentando
llevar la subversión a Latinoamérica'', dice, y explica que Castro creía
en llegar al poder a través de la violencia, pero la política del
gobierno soviético era llegar a través de frentes populares, como
sucedió con Allende en Chile.

Según Ros, el Ché, adorado mundialmente como hombre amante de la
libertad, era un aventurero sin ideales, que nunca se preocupó por los
problemas de Latinoamérica; era un espectador antes de hacer contacto
con los cubanos. “Mi libro, Ernesto (Che) Guevara: mito y realidad,
habla de su encuentro con la activista peruana Hilda Gadea en Guatemala.
Es ella quien lo pone al habla con el cubano Ñico López, que había
participado en el asalto al cuartel Moncada y los tres se encuentran en
México en 1956 para esperar a Fidel Castro que acababa de ser amnistiado
en Cuba. En ese momento comienza la identificación de Guevara con el
tema cubano'',

asevera.

Fidel Castro y el gatillo alegre: sus años universitarios expone que
Castro siempre quiso ser un dirigente universitario sin conseguirlo.
“Nunca pudo ganar la presidencia de la Escuela de Derecho. Entonces
intentó unirse a grupos de acción que actuaban paralelamente a los
grupos universitarios, como la Unión Insurreccional Revolucionaria. Esos
grupos le permitieron ir a la invasión de Cayo Confite, organizada para
derrocar al gobierno de Trujillo, pero él abandonó la invasión y se fue
del barco con rumbo desconocido. Además, se conoce que mató directamente
a un sargento de la policía universitaria que le había prohibido entrar
a la Facultad de Derecho con una pistola'', añade.

Según el escritor, no todas las personas que estuvieron en las unidades
militares para ayuda a la producción fueron homosexuales. En La UMAP: el
gulag castrista, Ros expone que el campo de concentración de Camagüey
fue un intento de Castro por eliminar a elementos hostiles, entre ellos
muchos dirigentes católicos. “Eso coincidió con la creación del
servicio militar obligatorio y él no quería armar a gente que no estaba
de acuerdo con la revolución. Entrevisté a muchos de ellos y por primera
vez se hizo una denuncia pública en mi libro''.

La revolución
de 1933 es un recuento sobre los jóvenes universitarios
que se opusieron a la reelección y prórroga de poderes de Machado. El
libro abarca desde la caída de Machado hasta la Constitución de 1940.
“Allí nacieron las dos fuerzas que iban a predominar en la política
cubana del futuro, los auténticos, más liberales, y los grupos que
seguían a Batista, más

conservadores''.

El clandestinaje y la lucha armada contra Castro destaca no sólo la
labor de los cinco grupos principales sino la obra de muchas otras
organizaciones. Y La fuerza política del exilio cubano, una historia en
tres tomos, detalla cómo los cubanos han ido tomando poder político en
este país, hasta llegar a ser congresistas.

En estos momentos, Ros está terminando otro libro en reconocimiento a
los hombres nacidos en otras tierras que fueron a Cuba a ayudar en las
guerras del 68 y del 95. “Es un homenaje a los dominicanos,
venezolanos, mexicanos, chilenos, peruanos y españoles que estuvieron
junto a nosotros y murieron en Cuba'', asegura. •

iglesiase@bellsouth.net

http://www.elnuevoherald.com/2010/09/12/v-fullstory/799945/enrique-ros-la-historia-de-cuba.html

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