Los campos de concentración de Castro
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La llamada de Juan Prieto

La llamada de Juan Prieto
Frank Correa

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – Hace unos días el
ómnibus en que viajaba rumbo a La Habana Vieja se rompió en la avenida
25 y atravesé el barrio periférico Coco Solo buscando la calzada 51 para
continuar viaje.

Coco Solo sigue intacto, como 15 años atrás cuando vivía cerca de allí,
en Los Quemados: el mismo deterioro habitacional, las zanjas de aguas
albañales surcando sus calles, los desempleados matando el tiempo en las
esquinas o sentados en los portales. El sol de las tres me obligaba a
refugiarme en las pocas sombras que encontraba; en una de las paradas,
junto a una mata de mango al pie de una choza, un anciano me saludó con
cariño.

Jamás lo había visto; flaco, calvo, vestía un short roto, estaba sin
camisa, descalzo. Sacó un taburete, y comentó que estaba esperando una
llamada de Miami. Dudé que tuviera teléfono, el piso de la choza era de
tierra, y había una cama cubierta de sacos de yute, un tanque de agua y
cuatro piedras con un caldero tiznado. Las paredes de cartón, y el techo
de zinc parecía que iba a desplomarse de un momento a otro.

-Estoy esperando una llamada de mi hermano que vive en Miami. Va a
mandarme un dinero para arreglar esto –dijo señalando la choza-; irá
abajo pronto. Voy a levantar paredes de ladrillos y techo de cemento.
Aquí va la sala y allí los cuartos.

Atrás la cocina y un baño con agua fría y caliente. Aquí colocaré un
mueble con el estéreo, el DVD, y la computadora. El juego de sala ya lo
tengo encargado, y la cama con colchón de agua. Las puertas y ventanas
serán de cristales, arriba va una terraza y en el patio una piscina con
bar. Solo estoy esperando que llame.

La seriedad que el hombre imprimía a sus palabras acrecentó mis dudas.
Le deseé éxitos en su empresa y me despedí. Al llegar a la esquina un
amigo que vive en el barrio me contó la historia.

-Es Juan Prieto. En su juventud fue primer bailarín del Conjunto
Folclórico Nacional, pero en los años sesenta lo hicieron talco por
homosexual. Lo mandaron para un campo de la UMAP, pasó muchos años
trabajando en la agricultura y en la construcción. De su antigua casa ya
no queda nada. Su hermano intentó irse a los Estados Unidos en una balsa
pero se ahogó. Juan nunca ha querido aceptarlo. Se volvió loco, y vive
esperando esa llamada.

http://www.cubanet.org/CNews/year2010/sept2010/21_C_1.html

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