Los campos de concentración de Castro
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DESTIERRO O MUERTE:VENCEREMOS!

¡DESTIERRO O MUERTE:VENCEREMOS!
15-10-2010.
Elías Amor Bravo
Economista ULC

(www.miscelaneasdecuba.net).- El viejo slogan de los comunistas que
desembarcaron en La Habana a finales de los años 50, y desmontaron de un
plumazo la historia de la República en su primer medio siglo de
existencia, ¡Patria o muerte: venceremos! ha evolucionado en estos
tiempos al pairo de los pretendidos cambios introducidos por el
dirigente Raúl Castro. En vez del viejo y obsoleto, ¡Patria o muerte:
venceremos!, se ha pasado a otro más práctico, pero igual de cruel y
antiestético, que suena a algo así como ¡Destierro o muerte: venceremos!.

La tesis es muy clara. Quién sea disidente, opositor y no le guste el
modelo que nosotros tenemos en Cuba, que se vaya. Así de sencillo. La
marcha que lleva Raúl Castro puede incluso llegar a dejar las cárceles
vacías, siempre y cuando la gente acepte marcharse a un destierro que
puede tomar formas muy diversas en los países de acogida, pero que
supone una no vuelta atrás. Una imposibilidad de retorno, al menos en
las actuales condiciones políticas.

El último episodio nos llega con el ofrecimiento a la madre de Orlando
Zapata, y a otros cinco disidentes Oscar Espinosa Chepe, Jorge Olivera,
Carmelo Díaz, Roberto de Miranda y Margarito Broche que no quisieron
abandonar el país y que permanecen bajo esa perversa formalidad de
licencia extrapenal con todo lo que significa, que pueden abandonar el
país rumbo a Miami si lo desean. La participación de la Iglesia cubana
en esta nueva estrategia ha quedado demostrada. El propio Monseñor
Suárez Polcari, canciller del arzobispo de La Habana, fue el encargado
de comunicarlo directamente a la familia de Zapata.

La única condición que ha puesto Reina Luisa es que le entreguen las
cenizas de su hijo Orlando, con el fin de emprender una nueva vida hacia
el destierro en Estados Unidos. Algunos disidentes ya han rechazado el
ofrecimiento de destierro a Estados Unidos.

Es importante observar que esto supone un cambio con respecto a los
planes que hasta la fecha se habían venido desarrollando por la
nomenclatura castrista, y que consistían en autorizar la excarcelación
rumbo al destierro en España. La oportunidad de viajar a Miami es nueva,
y pone de manifiesto la apertura de un nuevo expediente de eventual
salida masiva de ciudadanos rumbo a Florida, como en otras tantas
ocasiones que la bombona castrista amenaza con algún tipo de explosión
social.

La consigna ¡Destierro o muerte: venceremos!, llega en un momento en que
el castrismo parece embarcarse en una serie de cambios económicos poco
reflexivos, ante un eventual parón de los recursos financieros
procedentes del petróleo venezolano, con una población que muestra un
elevado nivel de malestar, y que no se arredra a protestar abiertamente
contra la incompetencia, la escasez y la falta de oportunidades de un
régimen en fase terminal. Es una consigna que apunta a una perceptible
debilidad de las estructuras políticas y una notable incapacidad para
asumir el liderazgo histórico del que siempre ha hecho gala el castrismo.

Hay que preguntarse qué motivos están llevando al régimen a acelerar los
procesos de excarcelación y ofrecer el destierro a Estados Unidos para
dirigentes significados de la oposición y la disidencia interna. Un
cambio de estrategia que no se sabe muy bien a qué puede ser debido, y
que plantea notables interrogantes sobre qué es lo que puede terminar
ocurriendo en el castrismo en un horizonte no muy corto. La idea de que
es posible "vencer", aguantar, ganar tiempo, desterrando y expulsando
del país a todo símbolo de oposición o disidencia es descabellada, y
carece de cualquier soporte racional.

Desde luego, nadie debe contemplar estas medidas como un intento de Raúl
Castro de ganarse la simpatía internacional, promoviendo el destierro
organizado de la disidencia. Es difícil que los países democráticos
puedan comprender que a los disidentes y opositores solo les quepa en
Cuba la alternativa de la cárcel y la represión, o el destierro. No creo
que esta nueva táctica vaya a cambiar la actitud de los países europeos
hacia la modificación de la Posición Común. Esta última, si cambia, lo
hará seguramente por otros motivos.

Pero de lo que no cabe duda es que este ensayo de liberación de presos y
expulsión pretendidamente organizada del país de la disidencia, cobra
una especial relevancia en estos momentos en los que Fidel Castro vuelve
a la palestra, más "castrista" que nunca y obliga, por ejemplo, a su
sobrina, a defenderle en Suiza de los desmanes cometidos contra los
homosexuales en las temibles granjas de la UMAP, a pesar de haber
reconocido el mismo su responsabilidad.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=30265

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