Los campos de concentración de Castro
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Archipiélago UMAP

Archipiélago UMAP
Tuesday, August 30, 2011 | Por Pablo Pascual Méndez Piña

LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubanet.org) – "Contemplar un crimen en
calma es cometerlo", sentenció José Martí.

Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual, se
propone impulsar una investigación, sobre supuestos episodios de
discriminación sexual acaecidos en las Unidades Militares de Ayuda a la
Producción (UMAP) en los años 60. "No hay que temer a los errores, hay
que aprender de ellos", -dijo Mariela al periódico La Jornada en una
entrevista al corresponsal Gerardo Arreola.

Las UMAP no sólo fueron la inquisición de los homosexuales. El pastor
bautista Alberto González Muñoz retornó al Camagüey con el propósito de
visitar el campamento Las Marías, donde fue confinado junto a otros
jóvenes religiosos, homosexuales, drogadictos y delincuentes,
calificados como lacra social, quienes, según el régimen, requerían de
disciplina militar y trabajo forzado para ser integrados como hombres
útiles a la sociedad. González, desanduvo las ruinas y narró a su hijo
el calvario sufrido a partir del 26 de noviembre de 1965.

En su libro, ¡Dios no entra en mi oficina! (1997), con una modesta
tirada en 2011 financiada por la iglesia bautista, González muestra el
desarrollo de los acontecimientos desde 1965, año en que se desempeñaba
como seminarista de su iglesia y fue enviado a integrar las filas de la
UMAP.

Cuenta el traslado en ferrocarril (a semejanza de las transportaciones a
los campos de exterminios nazis y los gulags siberianos), el arribo a la
estación de Lugareño y la concentración en un terreno de béisbol; su
estancia en los campamentos Las Marías, Los Sitios, Mola, Sabanilla y
Vertientes; las jornadas de 18 horas de trabajo en los cañaverales, las
letrinas convertidas en calabozos; los alambrados perimetrales, las
torturas aplicadas a los testigos de Jehová que no querían vestir el
uniforme, la agrupación de homosexuales en el campamento de Laguna
Grande, la oficialidad de verdugos, etc.

En su historia argumenta que un abogado de 50 años y un ex primer
capitán del ejército fueron castigados junto a él, pero no mencionó los
suicidios, violaciones y asesinatos. Además, en la introducción
puntualiza que el paso del tiempo ha borrado muchas anécdotas y detalles
de su memoria. No obstante, su trabajo puede catalogarse de un
testimonio de primera mano, que estimulará la creación de nuevos textos
sobre el tema.

Mariela Castro expresó: "De las UMAP hay relatos y trabajos de ficción,
con algunas verdades, muchas mentiras y realidades sobredimensionadas".
Pero la titular del CENESEX no debe tomarse la licencia de pensar por
nosotros, especialmente sobre algo que no conoció ni vivió.

Sobre las abominaciones ocurridas en las UMAP, se debe hacer una
investigación transparente. Únicamente concierne a la nación decidir si
aquellos enviados a las UMAP en 1965, por considerarlos el gobierno
lacras de nuestra sociedad, son peores que los funcionarios que hoy se
roban el dinero del pueblo desde sus oficinas en las instituciones
estatales; o si los gestores de las UMAP –que aún están vivos- deberían
ser juzgados por su responsabilidad en esos crímenes de lesa humanidad.

http://www.cubanet.org/articulos/archipielago-umap-2/

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