Los campos de concentración de Castro
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A quién quieren engañar?

¿A quién quieren engañar?
diciembre 21, 2011 | Enviar a un amigo Enviar a un amigo
Dariela Aquique

HAVANA TIMES, 21 dic — Cualquier individuo medianamente avispado
descubre si está siendo víctima de un engaño, y más sí el artificio se
hace tan evidente al punto de subestimar la capacidad de razonamiento de
quien es "falseado."

Son tan obvias las jugadas de astucias que está empleando la dirección
del país, absolutamente coyunturales y que responden a la Cuba de hoy
donde las expresiones de descontento, inconformidad y desaprobación al
sistema político se hacen cada vez mayor.

Todas estas maniobras, resoluciones, proyectos de leyes o como quiera
que les hayan dado en llamar, en primer lugar han sido tardías, debieron
haberse dictado hace muchos años y mejor aún no haber tenido que ser
emitidas, porque la lógica indica que todas esas prohibiciones eran
irrazonables y perjudiciales para un pueblo y peor aún para una nación.

Huele un poco raro después de tanto tabú pasar a esos niveles de
apertura, de a golpe, uno tras otros, (claro que no puede uno negarse
creer en el cambio, el mejoramiento humano y la utilidad de la virtud…,
como dijera Martí), pero tratándose de estos regímenes, la suspicacia no
puede faltar.

La descredibilidad que afrontan sus premisas, la impopularidad de sus
propuestas y el nivel de desacralización de sus próceres. Han ido
condicionando el que den a la sociedad cubana una serie de paliativos
para mitigar su insoportable dolor de ciudadano despojado de
personalidad política, personalidad jurídica, personalidad cívica.

Pero los paliativos no dejan de ser solo eso, calmantes para un
padecimiento que continua ahí y que no cesa, sino con la extirpación total.

He reflexionado un poco sobre esto y resulta que:

- La Cuba de la UMAP, de los parametrados y de las caerías de brujas,
hoy inmersa en una gran campaña de lucha contra la homofobia (contenta a
un sector social que puede resultar bien contestario en situaciones
extremas, da una nueva imagen internacional del país). Sin embargo se
plantea que la sociedad cubana no está preparada para la legación de las
relaciones entre homosexuales y las marchas y actos de grupos serán solo
convocados, supervisados y permitidos por el CENESEX y Mariela Castro,
la institución y la persona que ha iniciado dicha cruzada.

- La Cuba en la que los cubanos tenían acceso denegado a los hoteles y
cualquier instalación turística diseñada para recaudar divisa, hoy abre
sus puertas a todos (complace así a muchas personas que tienen el
presupuesto para vacacionar o hacer estadías en estos sitios, los
turistas no hacen tantas preguntas y se llevan mejor retrato de la isla
y de sus gentes, y los jineteros al tenerlo más fácil se tornan menos
hostiles y boquisueltos en sus intercambio con personal extranjero).

De paso se recoge la divisa en mano de los nacionales y al registrarse
en las oficinas y carpetas de dichos lugares, se tendrá un mayor control
con nombres y apellidos de las personas y sus niveles de ingresos.

- La Cuba que crucificó los vocablos: negocio y propiedad privada, hoy
permite el cuentapropismo y el pequeño ejercicio económico independiente
(consiente a un grupo ávido de la libre impresa, el Estado cobra
impuestos elevadísimo, se ahorra salarios, no tiene que garantizar
algunos puestos laborales, la economía interna parece reanimarse).

Cuando todos saben que no es así realmente, pero de todas formas la
gente se conforma, a fuerza de no habérsele permitido nada, ahora
sienten que del lobo un pelo

y muchos con buscarse -el diario- estarán muy ocupados como para
detenerse en determinados análisis e involucrarse en cualquier actividad
que ponga en peligro su negocito.

-La Cuba donde las pertenencias personales parecían medios básicos del
Estado, hoy admite la compra-venta y el traspaso de propiedades de
viviendas y automóviles (el Estado condesciende a los dueños a disponer
de lo que les pertenece y en nombre de facilitar y mejorar el desarrollo
económico-social del pueblo, no hace más que beneficiarse así mismo,
cobrado un porcentaje a ambos lados de la as transacciones).

De paso se aclara que no serán legalizadas las ilegalidades antes
cometidas, provocaran así el comienzo de nuevas ilegalidades, pero de
paso en los trámites quedarán expuestas al descubiertos muchas de estas
tretas de las que se sirvió la población con sus abogados y personal de
Oficinas de Viviendas para hacerse o deshacerse de sus casas y autos.

-La Cuba donde la libertad de expresión fue desde 1959 una utopía, ahora
aboga por el "derecho a la palabra," a la crítica y la manifestación de
los ciudadanos (se permite así un irrevocable derecho humano). Se
habilitan departamentos en las sedes provinciales del Partido para
recoger inquietudes y quejas.

Pero no se aceptan propuestas de cambios y a contar pelo con esta
"permisión," se exige en las Universidades mayor combatividad a
cualquier manifestación de disidencia y se incrementan cada vez más las
charlas políticas en los diferentes niveles educacionales, intentando
manipular a las nuevas generaciones, utilizado la historia y haciendo
conciencia de las ventajas del socialismo como sistema justo conveniente
y único posible en Cuba..

-La Cuba de la prensa absolutamente oficialista y centralizada, hoy
irónicamente hace mención de una prensa libre y no prejuiciada (aquí no
cambia nada, es pura retórica) cada día se le hace más la guerra al
periodismo independiente alternativo, llamándole ciberdisidencia, cada
día se bloquean más sitios para que no se tenga acceso a ellos, sin
hablar de todo el empeño puesto en prorrogar y prorrogar la llegada de
Internet a los cubanos.

Por eso para mí, (para muchos) cualquiera de las nuevas medidas puestas
en práctica no cumplen otro objetivo que intentar desviar la atención
del problema real: un cambio inmediato de la política y la dirigencia
vigente en Cuba.

Sus paliativos en la concreta (dicho en buen cubano), no hacen más que
estrangular las posibilidades reales de crecimientos, prosperidad y
libertades individuales. Ya ese afán entusiasta que tanto se explotó,
quedó hace muchos años atrás, y yo (y muchos), nos preguntamos: ¿a quién
quieren engañar?

http://www.havanatimes.org/sp/?p=54503

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