Los campos de concentración de Castro
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La homosexualidad y la revolución cubana

La homosexualidad y la revolución cubana
[27-02-2012]
Osvaldo Alfonso Valdés
Director de Misceláneas de Cuba

(www.miscelaneasdecuba.net).- Cuando se habla de la falta de libertades,
las violaciones de derechos humanos y la represión en Cuba, no es
frecuente mencionar el tema de la represión contra los homosexuales.
Esto a pesar de que los homosexuales fueron desde los primeros años en
el poder del régimen castrista, un sector social que sufrió la crudeza y
la intolerancia de quienes pretendían construir una nueva sociedad y
un "hombre nuevo" en la que no tendrían cabida los que sentían atracción
física hacia personas de su propio sexo.

Con el triunfo de la revolución, la intolerancia hacia los homosexuales
pasó a ser en Cuba una política de estado, en la que el machismo y la
homofobia característicos de las sociedades latinas en general, encontró
un ambiente propicio y yo diría estimulante, y combatir la homsexualidad
se convirtió en otra "tarea" más de la revolución que llegaba para
eliminar los rezagos del pasado. Y tengamos en cuenta un dato
importante. Con el nuevo régimen y de la mano de la ideología marxista
en la praxis socio-política de la isla, la homosexualidad pasaba de ser
algo criticable y denigrante como lo fue tradicionalmente en Cuba, a ser
un obstáculo que había que combatir hasta eliminar, pues la
construcción de la nueva sociedad y la defensa del país de los supuesto
peligros que se predecían eran incompatibles con comportamientos no
heterosexuales. En pocas palabras, los abanderados de la revolución,
como la mayoría de los cubanos y cubanas, consideraban a los
homosexuales seres humanos flojos, y los flojos, debían desaparecer.

No se trataba lógicamente de que con la revolución comenzarán los
prejuicios hacia la homsexualidad, el asunto era que estos salían del
marco de las persepciones individuales, para convertirse en un
"problema" social. De cualquier manera, con la euforia de los primeros
años de revolución en una sociadad machista, no le fue dificil a los
nuevos gobernantes estigmatizar aún más al homosexualismo. Tampoco era
nuevo del todo el concepto de que un homosexual no podía ser buen
patriota. Esto lo podemos ver cuando leemos un texto atribuido al
presbítero José Agustín Caballero, uno de los primeros pensadores de la
nacionalidad cubana, quien en un artículo publicado en el Papel
Periódico de La Habana en fecha tan lejana como 1791 expresaba: ( y cito)

"Pregunto ahora ¿Si se ofreciera defender a la Patria, que tendríamos
que esperar en semejantes Ciudadanos o Narcisillos? ¿Podrá decirse que
estos tienen alientos para tolerar las intemperies de la Guerra? ¿Como
han de ser varones fuertes y esforzados, decía Séneca, los que así
ostentan su ánimo mujeril y apocado? Desengañémonos, el que se cría con
música, bailes, regalos y deleites, forzosamente degenera en femeniles
costumbres". ( fin de la cita). Así se expresaba un intelectual cubano
del siglo XVIII.

El concepto que de la homsexualidad tenían quienes abrazaron la
revolución cubana, se resume muy bien en las palabras de un personaje
de la película Fresa y Chocolate, llamado Miguel, que es un joven
comunista, y quien le dice a David, el personaje gay, durante una
conversación: "Mira David, ahí mismo, a noventa millas, está el enemigo"
y concluye Miguel más adelante: " la revolución no entra por el cul.."

Bajo estos supuestos, comenzó la persecución a los homsexuales en la
isla, lo cual alzanzó su punto culminante durante la segunda mitad de
la década del 60 en las llamadas Unidades Militares de ayuda a la
Producción, las UMAP. Allí fueron a parar miles de homosexuales, junto
a todos aquellos que el régimen consideraba inadaptados sociales, como
son los testigos de Jehová, católicos practicantes, y un largo y variado
etc. Estas UMAP fueron verdaderos campos de concentración donde los
recluidos eran víctimas de todo tipo de maltratos y vejaciones,
especialmente los homosexuales. No fueron pocos los asesinatos a manos
de los guardias que allí custodiaban, y también frecuentes los que
prefiriron privarse de la vida antes que soportar aquellas terribles
condiciones.

Las críticas de intelectuales de izquierda, simpatizantes de la
revolución cubana, y también hay que decirlo, de dentro de Cuba,
hicieron que aquel experimento por cambiar a través del maltrato y el
trabajo forzado, la conducta de seres humanos que sin constituir un
peligro para nadie, eran considerados enemigos de la sociedad, al fin
terminara. Pero con ello, no terminó la discriminación, y no podía
terminar, pues la libertad en general no es compatible con ese régimen,
y en un país machista y comunista como Cuba, ser homosexual y no
esconderlo, ha constituido todos estos años una rebelión contra la
intolerancia social y política que ha marcada la vida de la isla en los
últimos 53 años.

Y como en toda lo que ha pasado en Cuba, sobre todo, en lo malo que ha
pasado, también en esto Fidel Castro ha tenido una personal
responsabilidad como dueño y señor del país. Puede afirmarse que la
política de la revolución cubana hacia la homosexualidad es expresión
del pensamiento político del tirano. Veamos que le decía Fidel Castro en
1965 en una entrevista al periodista norteamericano Lee Lockwood
publicada en el libro Cuba de Castro, Fidel de Cuba:

"Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones
y requisitos de conducta que nos permita considerarlo un verdadero
revolucionario, un verdadero comunista. Una desviación de esa naturaleza
choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante
comunista". ( fin de la cita).

Estas palabras, dichas por el máximo lider, el Jefe de la revolución, a
quién todos debían decirle Comandante en jefe: Ordene, define toda la
política del régimen cubano frente al homosexualismo. Ya no se trata de
meros prejuicios producto de la ignorancia, sino de toda una cocepción
antropológica de la homosexualidad en el contexto de un sistema
socialista marxista. De ahí lo que afirmaba anteriormente que el
machismo y la homofobia pasó a ser una deliberada política de estado.

También en 1971, en un evento que definió la política de la revolución
en el ámbito cultural y educativo, y en el que Fidel Castro, como
siempre, tuvo un papel protagónico, el Primer Congreso Nacional de
Educación y Cultura, en su resolución final se estipulaba lo siguiente:
"El carácter sociopatológico de las desviaciones homosexuales ha sido
reconocido. Se resolvió que todas las manifestaciones de desviación
homosexuales serán firmemente rechazadas y se evitará su propagación". (
fin de la cita).

Bajo este postulado, proclamado nada menos que en un congreso para
definir las metas culturales y educativas de la revolución, se inició
también una larga etapa, que no ha sido superada del todo, en la que los
homosexuales fueron discriminados en los sectores educativos y
culturales. Un homosexual, por ejemplo, no podía ser un maestro de
escuela, pues se consideraba que daría un mal ejemplo a las nuevas
generaciones. Muchos menos, por mucha fidelidad que mostrase a la
revolución, tampoco podría asistir a un evento internacional
representando a Cuba. Esa era la política oficial.

Sin embargo, en 1992, y siendo fiel a su costumbre de negar la realidad
y negarse a sí mismo siempre que le resulte conveniente, en otra
entrevista, esta vez, con el nicaraguense Tomas Borge, Castro dice: "no
sufro de este tipo de fobia contra los homosexuales. Realmente, en mi
mente, esto nunca ha estado y jamás he sido partidario, ni he promovido,
ni he apoyado políticas contra los homosexuales".

Pareciera que son dos personas diferentes las que hablan, pero es la
misma. Evidentemente no es posible gobernar por tantos años sin
contradecirse, y mentir una y otra vez.

Aunque los campamentos de la UMAP fueron cerrados y la política cultural
definida por el Primer Congreso de Educación y Cultura poco a poco
fueron cayendo en desuso, nunca ha existido en Cuba ni social ni
políticamente, la plena tolerancia y el respeto por los homosexuales, ni
se les ha dejado de considerar ciudadanos sospechosos y no confiables, o
en dos palabras, como lacra social. Durante el éxodo masivo hacia
Estados Unidos por el Puerto de Mariel en el año 1980, miles de
homosexuales abandonaron la isla huyendo de la persecución y la
represión, y entre las razones que exigian las autoridades para
conceder la salidad, estaba la de reconocerse o proclamarse como
homosexual y de ese modo a través de la propaganda oficial asegurar,
como se hizo, que todos los que se marchaban eran escoria de la sociedad.

En los últimos años, sobre todo a partir de 2006 cuando por razones de
salud Fidel Castro se vió obligado a ceder el poder a su hermano Raúl,
se ha venido ejecutando por el Centro Nacional de Educación Sexual
dirigido por Mariela Castro, toda una campaña, que es más que todo de
mucha propaganda, con la que se pretende rectificar la política oficial
hacia los gay, lesbianas y bisexuales en Cuba. Y afirmo que se trata
más que todo de propaganda, pues la ideología que ha sustentado la
política discriminatoria todo estos años sigue siendo la misma, y
quines gobiernan son también los mismos.

Pero cabe preguntarse, ¿por qué ese nuevo discurso de tolerancia? ¿se
trata de que en verdad consideran que los homosexuales pueden llegar a
ser lo que ellos llaman, el hombre nuevo? ¿O se trata más bien de puro
oportunismo político? Si observamos que pasa en Cuba hoy, no es dificil
llegar a la conclusión que muy poco hay de rectificación y mucho de
lavado de imagen del régimen castrista.

No es la primera vez en la historia de Cuba durante los más de medio
siglo de régimen comunista, en que lo que antes era prohibido y
perseguido, después resulta tolerado, al menos en apariencia, y siempre
y cuando no signifique un peligro para el poder. Así ocurrió con la
legalización del dollar, cuyo tenencia implicó para muchos varios años
en la cárcel, hasta que el régimen, es decir, Fidel Castro, creyó
conveniente que se legalizara. Lo mismo puede decirse de los religiosos,
sobre todo los de confesión católica, que de perseguidos y compañeros de
infortunio junto a los homosexuales en los campamentos de la UMAP,
pasaron a ser ciudadanos con derecho a militar en el Partido Comunista.
¿Acaso significó eso que los comunistas dejaran de considerar a la
religión como el opio de los pueblos y que Dios y la iglesia ganaran
espacio en la educación de los cubanos?, por supuesto que no, sólo que
políticamente les resultó conveniente el dejar atrás oficialmente la
discriminación por motivos religiosos, y por otra parte su poder para
nada quedaba en peligro, al tiempo que daban una imagen de tolerancia y
rectificación.

Ahora cuando Mariela Castro lo organiza, los gay, lesbianas y
homosexuales puden marchar por un par de cuadras de la Rampa habanera
al son de la música que les pone el CENESEX, pero esos mismos cuando
pasa la fiesta de Mariela, son acosados y hostigados por la policia en
ese mismo lugar, que no cesa incluso de arrestarlos en no pocas
ocasiones. Quizas es posible hacerse una operación de cambio de sexo en
Cuba, lo cual también se decide en el CENESEX, pero sólo si el aspirante
tiene espediente de buen revolucionario, de lo contrario, le será
imposible.

La comunidad LGBT cubana no se ha librado aún del rechazo y el desprecio
de las autoridades castristas. A la redacción de la revista Misceláneas
de Cuba, en varias ocasiones han llegado denuncias de maltratos de
palabras y golpizas a gays y trasvestis en diferentes partes del país,
e incluso, han ocurrido asesinatos. Por ejemplo, el 4 de enero de este
año, murió en una estación policial de la localidad de Guámiro, en la
provincia de Camagüey, a cosecuencia de una golpiza por parte de la
policía, el jóven gay Leidel Luis, conocido como Jéssica. El 8 de
septiembre de 2011, murió tras ser arrestado en una redada policial
contra homsexuales en el parque de la fraternidad en Centro Habana y
mientras se encontraba en la estación de la policía de la calle Zanja,
Nelson García, de 34 años de edad.

He aquí solo dos casos recientes, en menos de 6 meses, que han sido
reportados gracias a la presencia de periodistas independientes cercanos
al lugar de los hechos, aunque con certeza no son estos los únicos casos.

Por otra parte, hay que tener muy claro que no se trata de que se le
estén reconociendo derechos a la comunidad LGBT y que el CENESEX sea un
defensor y promotor de estos derechos. Esta es una institución que
responde a los intereses del poder, dirigida nada menos que por la hija
del dictador Raúl Castro, y como todas las instituciones legales de
Cuba, su objetivo es ejecutar una política del estado. Si realmente
hubiese llegado a Cuba el fin de la discriminación por motivos de
orientación sexual, y ese fuera un sincero objetivo en el trabajo del
CENESEX, las ideas políticas no contaran a la hora de ser reconocidos
los derechos, pero la institución que dirije Mariela Castro, no defiende
a la comunidad LGBT, sino los derechos de los que comulgan con el
régimen que ahora dirije su padre. Si no pregúntesele a Wendy Iriepa,
transexual que trabajaba en el CENESEX y quien por la desición de
contraer matrimonio con el disidente Ignacio Estrada Cepero, fue
destituida de su puesto de trabajo, enviada a limpiar los pisos y se le
invitó a presentar su renuncia.

Lo que necesita la comunidad LGBT cubana no es ni más ni menos que lo
que es imprescindible para que que todos los cubanos puedan ejercer sus
derechos o luchar por ellos sin tener que padecer la represión, y eso es
la democracia, y el pleno respeto a las libertades fundamentales. Nunca
se podrá ser plenamente libre si para no ocultar la inclinación sexual
difierente haya que hacer profesión de fe en un sistema que priva a la
mayoria de derechos muchos más elementales. No tiene sentido que sea, ni
siquiera en apariencia, mucho más facil el cambiar de sexo que elegir
democráticamente en las urnas a nuestros representantes. No se puede
respetar los derechos de una parte de los ciudadanos, mientras se
pisotean los de la gran mayoría.

En Cuba, dentro de los diversos grupos de la naciente sociedad civil,
los hay que defienden y promueven los derechos de la comunidad LGBT, y
tratan de crecer y desarrolarse de modo independiente, pero los
promotores de estos grupos, sufren, como cualquier otro defensor de los
derechos humanos en Cuba, la persecución y la represión de la policía
política.

Así sucedió la organización LGBT Reinaldo Arenas in Memoriam quién dejó
de exitir por el acoso y la represión constantes a que fueron sometidos.
Sólo la verdadera democracia, con el respeto de los derechos humanos
para todos los cubanos, puede ser el marco propicio para que la
comunidad LGBT de Cuba, puede luchar y alcanzar los espacios de
tolerancia y libertad que se han logrado en otras partes del mundo. Y
todos sabemos, que la libertad de los cubanos, no está en la agenda de
Mariela Castro y el CENESEX, pues eso sería, el fin del poder de la
dinastía a la cual ella pertenece y quien sabe si tal vez se considere
hasta heredera.

Muchas gracias.

Nota: El texto fue leido en el II Jornada sobre Derechos Humanos,
Sociedad Civil y Homosexualidad en Cuba organizado en Madrid los días 23
y 24 de febrero por la fundación LGBT española COLEGAS.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=35256

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