Los campos de concentración de Castro
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Carta abierta a Camila Vallejo

Opinión

"Carta abierta a Camila Vallejo"

El músico y actor Ismael de Diego ha dirigido esta misiva a la líder
estudiantil chilena, quien se encuentra de visita en Cuba

Ismael de Diego, La Habana | 06/04/2012 11:32 pm

Camila:

Usted es portavoz de un grupo grande de personas que confían en su
integridad y tiene con ellos una enorme responsabilidad, el de haber
contraído un compromiso con la verdad y la transparencia. En nombre de
esos jóvenes que representa y ya que usted sí goza del privilegio de
expresar su opinión libremente, le suplico que se informe con objetividad.

Los coches lanza agua, los gases lacrimógenos y demás maquinaria
represiva a las que usted está acostumbrada, no son la única forma de
represión que existe. En Cuba se aplican otros métodos, en gran medida
porque no va dirigida a una muchedumbre que se manifiesta en plena calle
y que además responde con violencia, quizás justificada, ante la
agresión. Aquí la represión va dirigida principalmente a grupos
defensores de los derechos humanos, periodistas independientes,
activistas políticos, blogueros, artistas e intelectuales, todas
personas de ideas, de ideas incómodas para el sistema, pero de ideas.
Personas pacíficas que, hasta la fecha, no han realizado ningún acto
público que se asemeje a lo que usted ha experimentado, entre otras
cosas, porque no tienen ese derecho. Y es ese, el acto de manifestarse a
plenitud en las calles, el mayor temor que mueve al sistema represivo en
mi país. Estas personas de las que le hablo son acusadas, en su mayoría,
de servir a los intereses de los Estados Unidos. Constituye este el gran
argumento acusatorio que esgrime nuestro gobierno y de esa manera se
atribuye el derecho de, y le ruego no se aburra: intervenir los
teléfonos, escuchar llamadas y suspender el servicio de móviles y líneas
privadas a su antojo; perseguir hasta la demencia, con agentes
uniformados y vestidos de civil, todos los movimientos de su vida
privada y pública; intervenir el correo electrónico, regular todo
contacto con extranjeros dentro y fuera de Cuba; detener a menudo a la
fuerza, encerrar sin acusación por días enteros, en muchos casos sin
informar a los familiares; coordinar y alentar turbas civiles para
agredir, física y verbalmente a personas violando los más elementales
derechos humanos. Así funciona la represión en Cuba.

Todas estas medidas fueron aplicadas en un día, aproximadamente a unas
300 personas durante la visita del Papa Benedicto XVI, acusadas de
agitación sin ninguna evidencia. Lo sé de primera mano porque fui uno
más de los secuestrados por las autoridades, que desde hace un tiempo
atrás me vienen aplicando este tipo de acoso enfermizo. Soy cineasta y
mi único delito ha sido ser radicalmente honesto en mis principios y
criterios e intentar realizar un documental sobre el grupo de punk
contestatario Porno para Ricardo. Eso ha sido suficiente crimen para que
se me persiga y se me hostigue hasta el punto del secuestro, y recibir
amenazas de privación de libertad por parte de oficiales de la Seguridad
del Estado durante mi detención. Como era de esperarse, también fui
acusado de actuar en nombre de los intereses de los Estados Unidos, cosa
que reto públicamente a demostrar.

Le recuerdo que la organización de jóvenes comunistas de Cuba, por la
que usted ha sido invitada a nuestro país, no es una organización
independiente como la suya. Al contrario, es una organización creada por
el gobierno cubano para representar sus intereses y también, como es de
esperarse, las organizaciones estudiantiles comunistas, son las únicas
que tiene permiso para existir en Cuba. Así mismo ocurre con todas las
organizaciones sociales que gozan el reconocimiento del Estado, sean
obreras, campesinas, tanto intelectuales y culturales como regionales y
comunitarias, todas creadas por el Partido Comunista y todas de carácter
excluyente. Cuando escucha en sus debates, sus opiniones y visiones,
críticas sobre nuestra realidad, en verdad está escuchando la opinión
del Partido Comunista, opiniones y críticas permitidas y complacientes.
Si quiere objetividad, ahí no la va a encontrar.

Espero que comparta la sospecha conmigo de lo extraño que resulta que en
toda Cuba no exista un solo movimiento popular que discrepe, aunque sea
en un par de aspectos, abiertamente del gobierno. Ni un grupo
estudiantil, de trabajadores de ningún sector de la economía, ni de
intelectuales y artistas. De campesinos y obreros, representantes de
comunidades, líderes religiosos. De madres indignadas, despedidos en
masa, pensionados miserables, ni siquiera de clientes insatisfechos. No
ha existido un solo grupo con reclamos auténticos en 53 años de proceso
"revolucionario", cero manifestaciones legítimas en más de medio siglo,
y casi ninguna persona suficientemente elevada moral y éticamente para
cuestionar al gobierno. Y eso es muy raro, al menos para el género
humano, tan exigente e inconforme por naturaleza. Las únicas excepciones
a esta regla, aquellos que sí han luchado por las injusticias reales de
este sistema, han sido, invariablemente acusadas de colaborar, actuar en
su nombre, de ser asalariados de los Estados Unidos y desacreditados
públicamente y con saña en los medios masivos, todos por cierto
propiedad del gobierno. Créame que es imposible tanta coincidencia,
particularmente en un país donde se viven tantas carencias de todo tipo,
tanto de libertades personales, como económicas y espirituales. Algún
reclamo auténtico debe haber.

Las demandas que se hacen desde el delicado margen de la disidencia no
son aspectos que tocan a un solo sector social sino a todos los cubanos.
Y hablan de la libertad de viajar fuera de nuestro país sin requerir un
permiso especial por parte del gobierno. De permanecer en el extranjero
más de 11 meses sin caer en la categoría de "quedado" y perder nuestra
nacionalidad y nuestras propiedades. De tener libre acceso a internet y
gozar, a la par del gobierno, del acceso a la información noticiosa de
nuestra preferencia. Del derecho a la privacidad y a la participación
social en todos los niveles sin condicionantes ideológicas. De poder
asociarnos y tener una opinión política abierta, sea la que sea, y de
que no se encarcele a nadie por su pensamiento. Podría seguir, pero
pretendo ser breve. Como ve, no son nimiedades, son todos derechos
fundamentales del ser humano y que no dudo, usted y los jóvenes de su
país, sí disfrutan.

Le recuerdo también que detrás del rostro amable y preocupado de la
Revolución Cubana, se esconde una dictadura militar en su más estricta
definición. La resistencia durante las sangrientas dictaduras del pueblo
chileno y argentino han sido y son un ejemplo para todos los cubanos, de
lucha, de integridad y de valor ante la injusticia. Los atropellos de
los que somos víctimas actualmente en Cuba, también ocurrieron en su
país y son considerados una abominación y condenados en estos días de
democracia por muchos sectores, precisamente por haberlos sufrido en
carne propia. Justificarlos sería muy irresponsable. Todos conocemos los
horrores a los que fueron sometidos estos pueblos en las décadas de los
70 y 80, pero muy poco se conoce en el mundo el historial represivo de
esta "Revolución" que persiguió a los religiosos de todas las creencias,
se ensañó con furia con los homosexuales hasta llegar a excluirlos de
sus ocupaciones, golpearlos y encarcelarlos. Persiguió a todo aquel que
escuchara una música extraña o tuviera gustos no comprendidos por el
esquema de la época, acusados de "diversionismo ideológico". Recogió,
encarceló, procesó y deportó a sus provincias de origen a miles de
cubanos por el infame delito de visitar la capital de su país. Miles
fueron despojados de su vida en purgas colectivas acusados de cualquier
cargo de moda donde usted podía ser culpable de tener "una risa pequeño
burguesa", "una conducta impropia" o un "pariente quedado" y así ha sido
desde los primeros años este proceso revolucionario, cuando fue
respaldado por miles de cubanos llenos de esperanzas, que se fueron
diluyendo entre torpezas y decisiones arbitrarias.

Aún existe una fascinación incondicional por la Revolución Cubana en
Latinoamérica, en gran medida por el desconocimiento de nuestra
realidad, gracias a que los medios de denuncia han sido eficientemente
silenciados a lo largo de todos estos años, tal vez por la generosa
actitud con la que se muestra hacia fuera el gobierno de Cuba. He notado
la tendencia a idealizar nuestro sistema, quizás porque durante los años
que ustedes vivieron bajo la represión fueron perseguidos por ideas que
parecían materializarse aquí, creando tal vez una ilusión romántica de
justicia. Pero sepa también que esta dictadura encuentra crédito y se
justifica con esas complicidades ante su pueblo, y es certificado de
credibilidad la inocencia ciega con la que muchos apoyan a este
gobierno, sin cuestionamientos esenciales, sin que prime la verdad.

Así que le pido, no se deje engatusar por las caras sonrientes y
pregunte. Pregunte por la UMAP, por la parametración, por los "actos de
repudio" de ayer y por los de hoy, por las brigadas de acción rápida y
la condición abiertamente declarada de "vigilantes" de los CDR y sus
siniestras "verificaciones", con menos glamour televisivo pero con igual
costo humano. Y ya que quizás a usted sí le den alguna respuesta,
pregunte por favor, por el hombre desesperado que gritó solo, no en una
manifestación, sino solo, un par de opiniones en la misa que ofició el
Papa en Santiago de Cuba y que fue golpeado a puños limpios, no con
agua, desaparecido y hasta el sol de hoy nadie sabe dónde está. Y cuando
tenga algunas respuestas, acudiendo a su criterio, pregúntese, por mí y
por los millones de cubanos que queremos saber, si las cosas no podían
haber sido de otro modo.

Ismael de Diego

http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/carta-abierta-a-camila-vallejo-275642

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