Los campos de concentración de Castro
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Libertades en Cuba?

¿Libertades en Cuba?

Yoaxis Marcheco es la esposa del Pastor bautista Mario Félix Lleonart

Barroso, de Iglesia Bautista de Taguayabón

Yoaxis Marcheco Suárez

julio 10, 2012

No sé qué está pasando con algunas personas e instituciones en el mundo,

pienso que padecen de una especie de letargo que no les permite percibir

la realidad cubana, o simplemente se conforman con lo que el

antidemocrático gobierno del país les informa y dibuja.

La Cuba profunda es otra cosa, muy lejana a los informes y estadísticas

que el desgobierno ofrece a la opinión internacional.

El simple hecho de ver a la nación sumergida en la quiebra y el

desequilibrio causados por más de cincuenta años bajo el mismo sistema,

con gobernantes cuya extrema autosuficiencia les ha llevado a creer que

son dioses inmortales, todopoderosos e insustituibles, ya basta para que

el mundo libre comprenda que en la pequeña isla antillana, la democracia

y la libertad salieron al campo un día y al parecer no encuentran el

camino de regreso a casa. Tampoco logro explicarme la razón por la que

el pueblo de Cuba no toma de las riendas y se libera de una vez y por

todas de lo que tanto le agobia.

A las claras se puede percibir, solo hay que tener un poco de buena

vista, que el país sucumbe, que sus habitantes están descontentos del

diario vivir, aunque lamentablemente la respuesta a esta infelicidad sea

la alta tasa de emigrantes, de suicidios, de alcoholismo, de

delincuencia, los bajos índices de procreación que resultan en una

población envejecida, la enajenación y el mutismo.

Hablar de libertades en Cuba es casi doloroso, el monosílabo más

recurrente es el No: No libertad de expresión; No libertad de prensa; No

libertad de afiliación política o de partido (en un sistema

monopartidista); No libertad ideológica; No libertad de información; No

libertad de reunión o agrupación; y una libertad religiosa muy entre

comillas, donde la separación iglesia-estado solo compete a la iglesia,

porque el estado constantemente ejerce su dominio injerencista sobre las

diferentes denominaciones, asociaciones, etc., manipulando al liderazgo

eclesial, siempre amenazante, chantajista, con aires de superioridad.

Realmente no sé a qué le llaman separación iglesia-estado, cuando la

primera es supervisada en todo por el segundo, cada paso que da, cada

decisión que toma. Continúan latentes además las interrogantes que el

mismo Benedicto XVI planteara en su reciente visita al país: ¿cuándo se

devolverán en su totalidad las instituciones que la Revolución en sus

primeros años confiscó a las iglesias?; ¿cuándo se podrán crear nuevas

instituciones educacionales de carácter religioso para que las actuales

y futuras generaciones de creyentes se eduquen, no bajo la doctrina del

marxismo leninismo, sino bajo la enseñanza de la Biblia? ¿Cuándo las

instituciones religiosas podrán abrir sus propios espacios radiales y

televisivos, tener sus publicaciones periódicas, imprentas, editoriales

y librerías? ¿Será que negar esto a las iglesias no es en buena medida

ultrajar la libertad de las mismas?

Por otro lado sería interesante señalar que todos los elementos que

privan a los creyentes en Cuba de su genuina libertad, al ser

restaurados, si lo fueran, deben serlo para todos, sin distinción,

incluyendo, como dijera Percy Francisco Alvarado Godoy en su post: "Otra

falacia de Radio Martí…", a las "diminutas e irrelevantes congregaciones

adscritas a la Convención Bautista Occidental, así como al Movimiento

Apostólico", este último no legalizado por el filtro censor del famoso

Registro de Asociaciones del Comité Central.

La gran falacia radica, y créanme esto ya es más que "un lodazal de

mentiras", en decir que en Cuba su desgobierno, y cito al mismo autor

antes mencionado: "jamás ha torturado o perseguido a pastores religiosos

por sus creencias, independientemente del tamaño de sus denominaciones,

su aislamiento o falta de una red de apoyo a nivel nacional o

internacional." Pienso que el término, jamás, es demasiado amplio.

Aunque claro este autor al que hago alusión está siguiendo los pasos de

su máximo guía, el hoy líder histórico de la Revolución cubana, Fidel

Castro, quien tuvo el impudor de declarar en la entrevista "Fidel y la

religión" que en Cuba nunca se había cerrado ningún templo.

En el pasado no muy lejano, a penas la década del 60 del anterior siglo,

los dictadores, por entonces enemigos acérrimos de la religión, crearon

los campos de concentración UMAP, a donde fueron a parar cientos de

pastores y líderes de iglesias. Muchos templos fueron literalmente

cerrados, entre ellos el de la Iglesia Bautista Ebenezer de Taguayabón,

de la cual soy miembro. Los creyentes no eran avalados para entrar a las

universidades del país, muchos perdían sus trabajos si decidían

permanecer fieles a su fe.

Los templos se vaciaron dando paso a la era de la ideología comunista,

con su carácter ateo y materialista, que en la versión de Fidel Castro

tomó aspecto de exterminador de la espiritualidad de un pueblo por

naturaleza creyente.

La tan cacareada Constitución cubana actual, a la vez manipulada por los

dueños de todo en el interior de la isla, dice en su artículo 8,

reconocer y respetar la libertad de conciencia y de religión, deberían

si fueran honestos colocar una cláusula a este artículo: solo si quien

la profesa es revolucionario, practica el fidelismo y ha aprendido a

asentir a todo cuanto se le ordene por parte de las instancias

gubernamentales. La cláusula está implícita, aun cuando continúa

diciendo el artículo que las instituciones religiosas están separadas

del estado.

El artículo 55 expresa: que el estado reconoce, respeta y garantiza la

libertad de conciencia y religión. Sería reiterativo explicar esta gran

mentira, un país donde quienes piensan diferente ideológica y

políticamente son encarcelados, detenidos arbitrariamente, amenazados,

repudiados y siempre bajo el mismo pretexto difamatorio de que son

asalariados del imperio o mercenarios. En el egocentrismo atroz de los

Castro y sus seguidores los "revolucionarios" no caben las mentes

diferentes, le temen a la pluralidad, como el temor que le tienen los

tiranos a los de fe verdadera y convicciones firmes.

De cualquier modo y sin comprender aun qué pasa con quienes se proclaman

libres en el mundo, y con el pueblo cubano tan carente de sus derechos

más elementales, yo prosigo aquí dentro de la sofocada Cuba y en esta

"diminuta e irrelevante Convención Bautista de Cuba Occidental", para mí

llena de tradiciones hermosas y una profunda historia de más de cien

años, con paladines de la fe como lo fueron el muy cercano a Martí,

Alberto J. Díaz, colaborador en las luchas independistas contra la

colonia española; Luis Manuel González Peña, quien en el tiempo más

oscuro de los creyentes en Cuba dijera a un funcionario que le

pronosticó el fin de las iglesias en el país, que habría iglesias para

rato, y otros.

Creyendo en un Jesús que no comulga con los poderosos egocéntricos de

este mundo, sino con los de abajo, con "las inmensas minorías" y que en

definitiva, fue seguido por muchos, para luego ser abandonado por la

gran multitud, incluyendo a sus discípulos, y que también fue

crucificado por muchos y aceptado por pocos.

http://www.martinoticias.com/content/libertad-religiosa-cuba-cws-/12686.html

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