Los campos de concentración de Castro
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Disidente ¿una mala palabra?

Disidente ¿una mala palabra?
Lunes, 27 de Mayo de 2013 03:26
Escrito por Frank Cosme Valdés Quintana

Cuba actualidad, Santos Suárez, La Habana, (PD) Una curiosa definición
sobre el término disidente he leído en este mismo semanario Primavera,
(PEC 270 Pág. 7) formulada por el Rev. Martín N. Añorga en un artículo
cuyo título es “Tres Palabras”.

No está en mi ánimo entrar en polémica ni dirigirme solo al reverendo
Añorga, sino a todos los que tienen esa misma opinión.

Parecidos juicios he leído sobre el vocablo disidente, casi siempre
escritos por figuras del exilio residentes principalmente en EU que de
alguna u otra forma chocaron en las primeras décadas con este sistema
que aún prevalece. Fue la época de los primeros prisioneros políticos,
acosos y persecuciones contra todos los que profesaban una religión,
pertenecían a alguna sociedad fraternal, o les entusiasmaba la música
americana o la de los Beatles y usaban jeans y llevaban el pelo largo.
Aunque no fueran miembros de nada, por el simple hecho de que no les
gustaba el sistema o porque le caían mal al jefe de vigilancia del CDR,
muchos jóvenes fueron enviados a las tristemente célebres UMAP, y no
solo los homosexuales. Los tenebrosos CDR se encargaban de detallar en
sus informes estas señas arriba enumeradas y que eran consideradas
manifestaciones contrarrevolucionarias en aquella infernal época.

Por lo tanto, tengo empatía y me pongo en los zapatos de todos aquellos
que padecieron desde el principio esto que hemos enumerado, sufrieron
prisión, fueron internados en la UMAP injustamente, o desaparecieron en
el estrecho de la Florida tratando de escapar de esto. Tengo suficiente
edad y malos recuerdos de amigos, compañeros de estudio y conocidos que
nunca más supe de ellos y otros que arrastran estas malas remembranzas.
Y decía que me pongo en sus zapatos porque las personas que pasaron por
esto en aquella época y lograron escapar hacia otros países, dadas estas
características, y de llevar tantos años en el exilio, parecen no
entender que el único camino de lucha contra un poder establecido es la
resistencia pacífica. Lo demostró Ghandi en la India, Martin Luther King
en los EU y lo demostraron los antiguos países de la Europa del Este. Es
lo que hizo Oswaldo Payá Sardiñas, como lo han hecho y lo hacen muchos
en Cuba. Sin embargo, cuando Payá estuvo en Miami no lo entendieron, lo
despreciaron, lo insultaron y lo calumniaron. Mejor suerte ha tenido
Yoani Sánchez, que sin restarle méritos, parece olvidar ella y la prensa
que la ha seguido, que ha cosechado lo que otros sembraron.

Volvamos a la palabra disidente. Define el Rev. Añorga:
“Etimológicamente, un disidente es el que cambia de silla sin irse de la
reunión, este está de acuerdo con una tesis pero difiere de algunos puntos”.

Dejando a un lado la palabra etimológico que tiene un significado de
peso según el Larrouse, este mismo diccionario nos explica que disidente
viene de “disentir” y disentir es no pensar ni sentir como otro. A su
vez, disidente significa que disiente o se separa.

El diálogo enriquece. Cualquier ser humano sin estudios superiores y
solamente usando el raciocinio nos puede enseñar algo en que no habíamos
reparado. Todavía me sonrío cuando recuerdo la conversación con un
guajiro de Madruga que me demostró que el primer disidente de la
historia fue nada menos que el propio Cristo. “¿Acaso no lo crucificaron
por querer cambiar la religión mosaica?”, me dijo.

Ahondando un poco más en nuestra historia y siguiendo la cuerda de este
razonamiento guajiro, resulta que Félix Varela, ese que nos jactamos en
decir que nos enseño a pensar, ¡también fue un disidente! ¿No abogó por
el autonomismo durante muchos años para después convencerse de que la
única solución era la independencia?

Milovan Djilas, miembro del Politburó del Partido Comunista de
Yugoslavia, vicepresidente de esa nación, amigo del presidente y máximo
líder Josif Broz Tito, hizo uso de su inteligencia, igual que el guajiro
del cuento, y comenzó a criticar el sistema al ver que no funcionaba.
Expulsado del partido y de todos sus cargos en 1954, encarcelado en
1956, pasó más años de cárcel en 1957 al publicar clandestinamente en
Occidente “La Nueva Clase”.

¿Y qué de Adam Micthnik? Nada menos que el Félix Varela de los polacos,
“la voz de la conciencia de ese pueblo”, según los estudiosos. Asesor
del sindicato Solidaridad, hijo de padres comunistas, comunista en su
juventud, también llegó a la misma conclusión que Djilas.

¿El exilio cubano en el exterior ha leído a Micthnik? Quizás leyéndolo
no haya necesidad de un análisis cuando se hable de unidad entre el
exilio y los cubanos de acá. Acaso se entienda mejor el por qué de la
afirmación del Rev. Añorga, cuando habla de los miles de compatriotas
que visitan Cuba, no solo a ver a sus familiares sino a gastar el dinero
a manos llenas, leyendo este pensamiento de Micthnik: “El comunismo
engendra un tipo de hombre que no está acostumbrado a la verdad y la
libertad, que es ignorante de la dignidad y la autonomía”.

Despejando aún más el anterior pensamiento: “Los rebeldes son una
minoría en estas dictaduras, se les ve como un puñado de hombres
desesperados que viven como una banda de herejes”

O esto otro que le dijo una vez a periodistas occidentales: “La falta de
conocimiento y entendimiento en sus declaraciones pueden tener
consecuencias costosas y no solo para los polacos”.

Nadie mejor que Michnik ha descrito estas situaciones que fueron
engendradas por el socialismo y el comportamiento occidental hacia las
naciones tras la antigua Cortina de Hierro.

En cuanto a la política exterior de EU, sobre todo cuando hay demócratas
en el poder, Micthnik no tuvo pelos en la lengua al declarar: “Roosevelt
llamó a Polonia la conciencia e inspiración del mundo, sin embargo no
tuvo reparos en venderle Polonia a los rusos en Yalta. Para los que ven
más allá, hoy día no tienen ningún significado las declaraciones
meramente verbales de estos políticos”.

Situaciones análogas producen problemas idénticos y pensamientos también
análogos. En Cuba sucede lo mismo.

Si atamos cabos sobre esta declaración de Micthnik a los periodistas
occidentales, nos damos cuenta que es esta prensa la que ha divulgado la
palabra disidente en una forma que para algunos suena satanizada.
También la palabra se la cuelgan a cualquiera como fue el caso de Payá
Sardiñas, que siempre fue católico y nunca fue ni pionero.

Un disidente como Djilas o Micthnik objetivamente es en realidad un
opositor. Regularmente son los más batalladores, toda vez que en su
orgullo interno y en sus convicciones se han sentido defraudados y
traicionados.

Para Cuba actualidad: glofran864@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/7518-disidente-iuna-mala-palabra-.html

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