Los campos de concentración de Castro
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Nuevo curso escolar: más de lo mismo

Curso escolar, Educación

Nuevo curso escolar: más de lo mismo
Promesas y palabrería no resolverán los problemas
Eugenio Yáñez, Miami | 05/09/2013 6:42 am

Acaba de comenzar un nuevo curso escolar en Cuba, con aproximadamente un
millón ochocientos mil estudiantes en educación primaria y secundaria, y
más de doscientos mil en la universitaria (incluyendo extranjeros).
La cifra, de por sí, es halagüeña: es importante que niños y
adolescentes puedan asistir a clases en primaria y secundaria en
cualquier país. Sin embargo, no puede reducirse la realidad de la
educación a cifras y números abstractos, sin mirar hacia los contenidos
de estudio y, sobre, todo, a los resultados que se obtienen.
La enseñanza en Cuba no pretende formar ciudadanos para el desarrollo
del país, sino hombres nuevos que apoyen incondicionalmente a “la
revolución”. No quiere estudiantes y profesionales que piensen con
cabeza propia (para pensar está el Partido), sino recios militantes que
siempre respondan incondicionalmente a lo que demande el gobierno.
Los niños cubanos en escuelas primarias y secundarias, desde el primer
día de clases, repetirán como robots que están por el comunismo y que
serán como Che Guevara. Es decir, que en pleno siglo 21 están por una
ideología del siglo 19 que fracasó estrepitosamente en todo el mundo
durante el siglo 20, y que desean ser como un extranjero deslucido,
tosco, y sin los más mínimos sentimientos: supuesto médico argentino,
aunque nadie ha visto nunca el título que lo acredite como tal; experto
en nada en el gobierno cubano, aunque opinaba sobre todo; que no
demostró demasiado apego a la vida familiar, dejando atrás en dos
ocasiones esposas o hijos para irse a la aventura; y que si tuvo algunos
logros en la guerrilla de la Sierra Maestra no le sirvieron para nada en
sus escandalosos fracasos en el Congo y Bolivia.
Los pequeños cubanos escucharán en la escuela desde el primer día la
cantaleta de cinco supuestos héroes antiterroristas que cumplen injusta
prisión en Estados Unidos por espionaje, y aprenderán de memoria sus
nombres y sus biografías amañadas. Nunca les dirán que otros miembros de
esa Red Avispa cooperaron con la justicia americana, cumplieron condenas
leves, y caminan por las calles del “norte resuelto y vital”, viviendo
una vida decente.
A cambio de ese adoctrinamiento absurdo sobre cinco espías, terminarán
algún día sus estudios sin saber siquiera quienes fueron cinco
intelectuales cubanos de relieve en nuestra historia, como José Antonio
Saco, Francisco de Arango y Parreño, Enrique José Varona, Jorge Mañach,
y Leví Marrero. Y convencidos de que el documento más importante de la
historia de nuestro país se llama La Historia Me Absolverá, aunque no lo
hayan leído, pero sin conocer siquiera una página de las actas de la
Asamblea que elaboró la Constitución de 1940.
No estudiarán Moral y Cívica ni Urbanidad, escucharán clases de historia
tergiversada, y recibirán pobre preparación en Gramática, Redacción y
Ortografía, lo que se comprueba perfectamente en castristas rabiosos que
comentan en foros digitales de Cubaencuentro y otras páginas en
Internet, convencidos de que quienes no compartimos los puntos de vista
de la dictadura no somos cubanos y no amamos nuestra patria. Castristas
que tampoco saben de esos cinco intelectuales anteriormente mencionados,
aunque reciten de memoria fragmentos de discursos de Fidel Castro o
estadísticas manipuladas que “demuestran” el extraordinario avance de
eso que llaman revolución cubana. Y que, además de incultos, arrogantes
y torpes, son sobre todo aburridos, “pesaos”.
Los estudiantes de un país son reflejo de la sociedad en que viven y de
los valores que se comparten en ese país. El propio Raúl Castro
reconoció recientemente el absoluto fracaso y el desastre en la
formación de valores morales y conducta de las nuevas generaciones. No
puede culpar de eso ni al imperialismo, ni al bloqueo, ni a la Ley de
Ajuste Cubano.
En un país donde se permiten y alientan mítines de repudio contra quien
piense diferente, aplauden que se golpee y acose a mujeres, y utilizan a
gritos el lenguaje más soez; donde todos los opositores o disidentes son
vistos como mercenarios y agentes del imperialismo; donde se subestima
la profesión docente y se le paga una miseria a los profesores, pero se
les exige como si fueran sargentos de galera; en un país donde el fraude
y la corrupción están presentes en todas las instancias, y a los jefes
no les importan las condiciones de vida de la población; donde se
promete y no se cumple, pero se aplaude, viviendo en la doble moral;
donde la prensa oficial miente descaradamente y los militantes falsean
informes para “los de arriba”; donde se niega al mundo la bochornosa
existencia de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) en
los años sesenta, o el envío de armas a Corea del Norte en abierta
violación de sanciones de la ONU; donde siempre se ha apoyado a
facinerosos dictadores como Saddam Hussein, Muammar Khadafi, Bashar el
Assad, Mengistu Haile Mariam, Manuel Antonio Noriega, los carniceros del
Khmer Rojo o la dinastía coreana de los Kim; en un país donde el
gobierno “resuelve” diariamente, porque para la nomenklatura todo vale
con tal de mantenerse en el poder; en un país como la Cuba de hoy, en
ruinas, sin rumbo, esperanza ni proyectos de futuro, lo único que pueden
aprender sus estudiantes es a reproducir en su vida personal y social lo
que observan todo el tiempo a su alrededor, desde que se levantan hasta
que se acuestan.
¿Por qué debería ahora ser de otra manera? ¿Por decreto partidista?
¿Porque se dio la orden de que sea diferente? ¿Porque el régimen dice
que va a luchar contra el fraude? ¿Porque repiten como cotorras que hay
que elevar los resultados de la educación? Más de lo mismo no resolverá
los problemas. Nunca lo ha resuelto.
No hay que engañarse. La educación en Cuba no ha fracasado: es cierto
que no gradúa estudiantes aptos para la vida y los requerimientos del
mundo contemporáneo, sino “hombres nuevos” útiles para nada. Sin
embargo, eso es lo que se ha pretendido desde el poder, y eso se ha
conseguido.
Ese es el mayor “logro de la revolución” en uno de los sectores
abanderados de la propaganda totalitaria. Ese es el éxito de la
educación en la Cuba de los Castro:
Las nuevas generaciones de cubanos reducidas al asere, ¿qué volá?

Source: “Nuevo curso escolar: más de lo mismo – Artículos – Cuba – Cuba
Encuentro” –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/nuevo-curso-escolar-mas-de-lo-mismo-300856

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