Los campos de concentración de Castro
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Qué nos dice Cuba?

OPINIÓN

¿Qué nos dice Cuba?
YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 11 Oct 2013 – 9:50 am.

Un nuevo segmento del Noticiero Nacional de Televisión, supuestamente
participativo, oculta más de lo que expone.

Un par de semanas atrás, un amigo me habló de un nuevo espacio dentro
del Noticiero Nacional de Televisión: “Cuba Dice”. Lo primero que me
pregunté fue qué Cuba es la que dice. Estoy acostumbrada a los titulares
de la prensa oficial, en los que Cuba es el Gobierno, pero en esta
ocasión, según aclaró mi amigo, Cuba es el pueblo, la gente común.

¿Y qué dice Cuba?, fue mi siguiente pregunta. Mi amigo explicó que en el
espacio se reflejan opiniones de los cubanos sobre “temas cruciales” de
la realidad nacional. El candente asunto de la vivienda estuvo sobre el
tapete, por ejemplo.

El martes 24 de septiembre, el programa estaba dedicado a las nuevas
medidas migratorias y el “efecto” que han tenido en la población.

Los entrevistados se expresaron en términos muy positivos sobre la
atención que han recibido al acudir a las oficinas a solicitar su
pasaporte, y la rapidez con que se han realizado los trámites. Todos
afirmaron que no hay obstáculos ni demoras innecesarias por la parte
cubana. Quienes regresan de una estancia en Estados Unidos, aclaran que
no han tenido ninguna dificultad con el Gobierno cubano, como
vaticinaban los familiares que visitaron en aquel país.

“Los obstáculos los ponen las embajadas de los países de destino”,
afirmó un entrevistado, y las historias que aparecieron a continuación
le dieron la razón. “Cuba Dice” mostró entonces personas que acaban de
salir de la Oficina de Intereses de Estados Unidos, donde les había sido
denegada la visa.

Un matrimonio de personas mayores relató que al hombre le había sido
concedida la visa, mientras que a su esposa no, a pesar de que ya había
viajado a ese país dos o tres años antes, para una estancia de tres
meses. No recibieron explicación por la negativa; ninguno de los
entrevistados a quienes había sido denegada la visa recibió explicación.

Quienes esperan ante la Embajada de México contaron que ahora los
trámites se han hecho más engorrosos, y se conceden menos visas.

Un funcionario de emigración afirmó que, aunque el número de cubanos que
viajan fuera del país se ha incrementado tras la puesta en vigor de las
nuevas medidas, no se ha producido una salida en masa de ciudadanos,
como se especulaba.

Pero “Cuba Dice” no se detuvo en esas historias. Llegó con sus cámaras
hasta aquellos que, desesperados por la demora de un “parole” o la
negativa de una visa para entrar a Estados Unidos, se lanzan al mar. Sus
esfuerzos por alcanzar las costas norteamericanas han sido frustrados
por los guardafronteras. Ninguno es disidente ni opositor, dicen.

“Mi problema es económico”, afirma uno. Cuando les preguntan si están
dispuestos a lanzarse al mar y poner sus vidas en riesgo otra vez, no
pueden dar una respuesta definitiva. Sus caras dicen claramente que, a
pesar del peligro, no descartan la vía ilegal.

No miente, pero omite

“Cuba Dice” no miente. Omite.

Omite que antes de las nuevas medidas migratorias, el pueblo cubano, o
sea la Cuba que habla en el espacio, requería de un permiso del Gobierno
para viajar, y que ese Gobierno podía negarlo, sin dar explicaciones, de
la misma forma que las embajadas de otros países.

El gobierno de su país natal, donde es usted un ciudadano libre, ¿tiene
más derecho a decidir si usted viaja o no que el de un país donde usted
no nació ni ha adquirido ningún derecho?

¿No habría sido interesante escuchar a la bloguera Yoani Sánchez, que
también forma parte del pueblo de Cuba, y por tanto también “dice”,
hablar sobre su experiencia como ciudadana que viaja fuera libremente,
sin tener que solicitar un permiso, y regresar? Quizás soy demasiado
optimista, pero estoy casi segura de que también habría apreciado la
atención que recibió al solicitar su pasaporte.

Claro que, tal vez, habría sido necesario explicar quién es y sobre todo
cuál fue el obstáculo para que no pudiera viajar fuera en veinte
ocasiones anteriores, cuando contaba con visa para entrar a otros
países. ¿Pero para qué? ¿Para qué hablar del pasado, cuando lo
importante es el presente?

Pasado y presente

Justo el día después de ver “Cuba Dice”, una conocida me contó que
después de permanecer en una cola en la oficina de ETECSA, para pagar el
teléfono, y ver la indolencia de las empleadas, empezó a quejarse de la
falta de respeto al cliente que existe en el país. Un hombre de la cola
(calzado con tenis Reebok, describe ella) le echó en cara “la miseria
que había en Cuba antes de 1959″, como argumento para que dejara de
quejarse.

Es maravilloso ver cómo seguimos recurriendo, después de 54 años, a los
males (reales o exagerados) de la sociedad pre-revolucionaria, en la
que, por cierto, los ciudadanos no necesitaban solicitar permiso para
salir del país.

A la vez, borramos las barbaridades del pasado reciente. Se entregan
licencias para abrir negocios privados, sin mencionar la atrocidad de la
Ofensiva Revolucionaria de 1968. Se intenta promover, desde los medios,
el respeto a orientaciones sexuales diferentes, sin hablar de quienes
fueron expulsados de centros laborales o estudiantiles por su
homosexualidad o de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción
(UMAP), adonde fueron enviados, entre otros, los homosexuales. Se
regresa lentamente al deporte profesional (no creo que vuelva a usarse
nunca la palabra amateur para describir a nuestros deportistas), sin
reconocer que fue una barbaridad eliminarlo.

Se permite el hospedaje de cubanos en los hoteles, sin decir que durante
años, carecimos del derecho a hospedarse en las instalaciones del propio
país. Y esto no era ley escrita, por lo que hablar de ello sería admitir
que se estuvo violando un derecho reconocido en la Constitución.

Pero no importan los derechos que nos fueron violados antes, sino los
que (casi) nos son reconocidos ahora. Digo casi, porque “Cuba Dice”
también omite que, aunque no es necesario ahora solicitar permiso de
salida, existe el artículo 25, que regula el traspaso de la frontera,
que por motivos de utilidad pública también le puede ser negado a un
ciudadano. La ley no habla de la capacidad de apelación del ciudadano
ante una negativa del permiso.

La Cuba del noticiero dice que el número de ciudadanos que viajan al
extranjero no es tan alto como se esperaba, pero omite que para viajar
salir del país no se requiere solo un pasaporte y una visa. Si así
fuera, yo habría viajado a Estados Unidos en diciembre de 2012. Solo me
faltaba un pequeño detalle: el dinero.

Sin futuro

¿Cuáles son las posibilidades de un ciudadano, cuyo sueldo promedio es
de 400 pesos cubanos mensuales (menos de veinte dólares) de hacerse un
pasaporte, pagar por una visa que puede serle denegada, y luego, si la
obtiene, disponer de dinero para viajar, hospedarse, alimentarse y
regresar o permanecer en otro país?

“Cuba Dice” muestra las consecuencias de la política norteamericana,
que, según ellos, por un lado niega visas y por el otro alienta a
embarcarse en travesías que terminan de forma trágica, la mayor parte de
las veces. Uno de los balseros se preguntó “si hay que poner una bomba
para que Estados Unidos te reciba”. Pero sucede que él no es un
terrorista, ni siquiera es un opositor ni un disidente. Su problema es
económico.

Lo que el Noticiero no muestra es ese problema económico. ¿Hasta qué
punto ha llegado la situación de ese hombre y de los otros que intentan
abandonar el país de forma ilegal, para arriesgar sus vidas una y otra vez?

“Cuba Dice” no explica cómo estos cubanos han llegado a convencerse de
que no tienen futuro en la Isla.

Source: “¿Qué nos dice Cuba? | Diario de Cuba” –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1381439712_5450.html

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