Los campos de concentración de Castro
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Treinta años de ‘Conducta impropia’

ENTREVISTA

Treinta años de ‘Conducta impropia’
MARÍA ENCARNACIÓN LÓPEZ | Londres | 26 Jul 2014 – 10:26 am

Orlando Jiménez Leal, uno de sus realizadores, habla del documental, de
la reacción gubernamental cubana, de Tomás Gutiérrez Alea, de Reinaldo
Arenas y Néstor Almendros. Y habla de cine.

Hace ya treinta años del estreno en París el documental Mauvaise
conduite (Conducta impropia), dirigido por Néstor Almendros y Orlando
Jiménez-Leal. Su contenido gráfico y sus testimonios reales de la
persecución a homosexuales y religiosos en Cuba, desde los inicios de
la revolución hasta la década de 1980, escandalizaron especialmente a
una gran parte de la izquierda europea y norteamericana, que todavía
creía en el proyecto revolucionario.

Gente anónima y humilde y reconocidos escritores como Reinaldo Arenas,
contaban sus dramáticas experiencias en los campos de concentración
(UMAP) creados para reinsertar a esos “seres extravagantes” que, por sus
vestimentas o su gestualidad, disentían de la norma oficial
revolucionaria. Con una sencilla realización, su exhibición en Europa y
EEUU exacerbó la ira del Gobierno cubano. Intelectuales como Tomás
Gutiérrez Alea (quien diez años después del estreno de Conducta
impropia, respondería con la realización de Fresa y chocolate)) se
vieron en la necesidad de atacarla públicamente.

En esta entrevista Orlando Jiménez Leal nos habla de la intrahistoria de
la realización de Conducta impropia y las claves del enorme impacto
causado entre los intelectuales dentro y fuera de Cuba.

En el archivo de cartas de Reinaldo Arenas en la Universidad de
Princeton encontré una carta de Reinaldo a Néstor Almendros donde
hablaba de su activa participación en la selección de testimonios para
Conducta impropia. ¿Cómo describirías la participación de Arenas en su
elaboración?

Cuando Néstor Almendros y yo decidimos hacer una serie de entrevistas, a
manera de research, para escribir un guión sobre las UMAP, acudimos a
Reinaldo Arenas.

Reinaldo fue fundamental para conseguir y reclutar a todas las víctimas
de esos campos que, en ese momento, vivían en Nueva York y tenían una
experiencia de primera mano sobre el tema.

“A esas locas las consigo yo”, recuerdo que le dijo Reinaldo a Néstor.

Reinaldo tenía un sentido del humor muy ácido y, a veces, autodestructivo.

¿Cómo valoras la aportación de Arenas y su obra en la “visibilidad” del
homosexual cubano y la represión a la que se le condena en Cuba a todo
aquel que no comparta la filosofía del régimen?

Aunque parezca paradójico, y pese a la “visibilidad” del homosexual en
la obra de Reinaldo Arenas, este no hizo una literatura homosexual, no
la especializó. De haberla hecho, su literatura no hubiera salido de la
comunidad homosexual.

Arenas era un fabulador y utilizó el tema homosexual, como podía haber
utilizado a los extraterrestres. Reinaldo era un homosexual declarado y
sin complejos; sin embargo, lo que sí es visible en la literatura de
Reinaldo, además de su imaginación, es su desprecio a la injusticia y a
la intolerancia.

En una entrevista con Manuel Zayas, tú explicas que Néstor Almendros
descubrió la represión castrista a los homosexuales gracias a un texto
de José Mario. Sin embargo, en el libro de cartas editado por Mirtha
Ibarra, Titón, Volver sobre mis pasos, hay una carta de Gutiérrez Alea a
Almendros (1966) donde se desentiende de interceder en la liberación de
su amigo Roldán. ¿Crees que este asunto pudo causar el primer
desencuentro entre los dos amigos?

Ciertamente, Néstor descubre la existencia de las UMAP, a través de un
relato extraordinario de José Mario. El caso de Alberto Roldán es un
caso aparte. Roldán (que en un comienzo fue un entusiasta colaborador de
la revolución y amigo íntimo de Gutiérrez Alea) empezó a tener serias
dudas sobre el rumbo que iba tomando la “justicia revolucionaria”.
Parece que fue testigo de muchas injusticias.

A diferencia de Gutiérrez Alea, no se calló e hizo público su
descontento. Roldán, que había sido el wonder boy del ICAIC (era un
documentalista con cierto nombre en los festivales de cine de la Europa
del Este), inmediatamente cayó en desgracia. En un santiamén, pasó al
mayor ostracismo. Fue despedido y encarcelado brevemente. Después, en la
mejor tradición soviética, fue asignado a trabajos menores: fue albañil,
electricista y enterrador, entre otras cosas.

Durante años suplicó a las autoridades para que le dieran el permiso de
salida. Néstor, entonces, acudió a Gutiérrez Alea para pedirle ayuda.
Gutiérrez se desentendió de su antiguo amigo y no hizo nada por
ayudarlo. Ahora, esa carta que me citas, atestigua su cobardía. Solo
cuando hubo pasado muchos años y después de cerciorarse de que era un
hombre moralmente destruido y sin ninguna influencia posible en el
extranjero, a Roldán le autorizaron la salida.

¿Podría decirse que Gutiérrez Alea actuaba como portavoz del régimen en
sus ataques a Conducta impropia, a Néstor Almendros y a ti, en 1984?
¿Tienes noticias de si llegaron a reconciliarse y acercar posturas en
privado?

Pues sí, Titón (a veces es inevitable que le llame por el apodo cariñoso
que sus amigos le decían) se convirtió en la cara amable del régimen
castrista, la oposición leal (the loyal opposition) y “honesta” que
considera que todas las atrocidades que acontecen en Cuba son
“accidentes del camino”. El paredón, la falta de libertad de expresión,
de asociación, y de todas las demás leyes represoras, no son más que
pequeñas desviaciones de la senda que conduce a un futuro luminoso.

Gutiérrez Alea llegó a ser una cosa muy curiosa: fue un hombre del
régimen, y a la vez, desde el punto de vista turístico, su disidente
oficial. Néstor y Gutiérrez Alea fueron muy amigos en su juventud. Fue
Néstor quien lo entusiasmó para que ingresara en el Partido Comunista,
fue Néstor el que le despertó también el amor por el cine.

A mí me consta que Néstor trató de mantener su amistad por Gutiérrez
Alea aparte de la política. Néstor nunca pudo entender el ataque alevoso
y brutal que Alea hizo de nosotros, de Conducta impropia y,
especialmente, de Néstor. ¿Qué necesidad tenía un artista como Alea, de
hacer declaraciones de apoyo al régimen tan humillantes para él?

He comentado en otra ocasión que Titón era un leninista triste. Tenía
una lucha constante entre su consciencia y la disciplina del Partido,
pero ganaba el Partido.

¿Cómo valoras la extraordinaria repercusión de Fresa y chocolate entre
la población cubana (cines abarrotados, premios en el Festival de Cine)?
¿Crees que Fresa y chocolate marca un antes y un después en la
percepción y “visibilidad” de los homosexuales dentro de Cuba?

Yo creo que el pueblo reaccionó con espontaneidad y con cierta
ingenuidad. La misma reacción que tuvieron los indios cuando se miraron
por primera vez en un espejo. Entre el pueblo, hubo risas, risitas, y
codazos discretos para recomendar la película.

La gente creyó ver en el filme un desahogo, habían sido víctimas durante
muchos años, salvo contadísimas excepciones, de una avalancha de
películas propagandísticas y machaconas sobre los logros de la
Revolución Cubana y su máximo líder. A eso hay que añadirle las
películas que venían de la Unión Soviética y los países del Este que
cantaban las glorias del socialismo. Las películas cubanas que no eran
así, eran meras imitaciones melosas del cine de Eliseo Subiela.

La atmósfera se hizo irrespirable. Hubo gente que, en vez de refugiarse
en el cine para escapar de la realidad, se refugiaban en la realidad
para escapar de los cines.

Michael Chanan, un reputado cubanista inglés y amigo de Gutiérrez Alea,
afirma que Conducta impropia estaba parcialmente financiada por la CIA y
que ese fue el motivo por el que Chanel Four en Inglaterra decidió no
comprarlo. Chanan afirma con orgullo ser el responsable de que Channel
Four investigara la financiación del documental ¿Qué opinas al respecto?

Michael Chanan, de momento, es tonto. Y lo que es peor: es un tonto
inútil. ¿Por qué se empeña este fallido evangelista goebbelsiano en
repetir esas boberías, cuando ni siquiera el Gobierno cubano se atreve a
decirlas hoy?

¿No sabe el señor Chanan que esos archivos de la CIA están
desclasificados y que, si existieran, esas pruebas hace rato que el
Gobierno cubano las hubiera usado en contra de nosotros?

¿Dónde están los resultados de esa investigación?, ¿por qué no los
muestra? Además, creo que este señor le está dando una sensibilidad muy
especial a la CIA, la cual nunca ha tenido. ¿No se ha enterado Chanan de
que la dictadura cubana ha reconocido las atrocidades que se cometían en
las UMAP y hasta el propio Castro se ha responsabilizado con esos hechos?

Pues sí, el señor es tonto. Lo que no puede soportar la izquierda
festiva es que Conducta impropia fue financiada por la TV francesa, por
un gobierno socialista (el gobierno de Mitterrand), autorizada por un
ministro de cultura socialista, por gente de izquierda y desde la
izquierda. Desde luego, no la izquierda que representa el señor Chanan.
Estoy seguro de que hasta el propio Gobierno cubano, hoy, se avergüenza
de él.

En relación a la acogida de Conducta impropia. ¿En qué medida crees que
ha contribuido a cambiar el concepto de la comunidad homosexual cubana?

Una película no cambia nada. Sin embargo, si en algo ha contribuido
Conducta impropia es en llamar la atención en la prensa norteamericana
liberal y de izquierda, sobre las injusticias y los atropellos que
cometía el gobierno castrista con los homosexuales. Estos relatos son
contados por sus propias víctimas y en primera persona.

¿Cómo puede el señor Chanan negar la evidencia admitida por el propio
Castro? No, el asunto no es si Conducta impropia ha cambiado o no el
concepto hacia la comunidad homosexual cubana, sino que la película
ayudó a que se comprendiera la naturaleza represiva del gobierno de
Fidel Castro contra toda manifestación de libertad del pueblo cubano,
incluyendo, por supuesto, a los homosexuales.

No hay una comunidad homosexual cubana. Hay cubanos que, como en todas
partes del mundo, son homosexuales.

Con respecto a Fresa y chocolate, ¿la consideras la respuesta del
Gobierno cubano a Conducta impropia? ¿Por qué crees que Gutiérrez Alea
decide abordar el tema de la represión desde el prisma de la homofobia
con críticas explícitas a “la voz única” del régimen?

Esa era una asignatura pendiente de Alea. De alguna manera, era un
follow up al ataque a Conducta impropia que antes había publicado él
en Village Voice. Eso responde tu pregunta de por qué Alea “escoge” el
tema de la homofobia como crítica. Resulta que es al revés: el tema lo
escogió a él.

Fresa y chocolate es una respuesta muy bien pensada por la Seguridad del
Estado cubano para explicar “artísticamente” la creación de aquellos
campos de concentración para homosexuales, haciendo una versión light de
Conducta impropia: reconociendo los errores y edulcorándola con
“mensajes de esperanza y de reconciliación”.

En una entrevista con Manuel Zayas hablas de manipulación, edulcoración
y de Chocolate impropio. ¿Podrías darme más datos acerca de esta
manipulación, a quién crees que va dirigida Fresa y chocolate y con qué
intención? ¿Dirías que la intención final es destapar un error o echar
tierra encima?

Su objetivo era tratar de neutralizar la avalancha de críticas negativas
que habían recibido, sobre todo de la izquierda liberal norteamericana,
ante la evidencia tan brutal expuesta en Conducta impropia. Había que
echarle tierra a todo aquello, perfumar la pesadilla, y quién mejor que
Gutiérrez Alea, un cineasta con la voz y la “autoridad moral” para
expresar esa autocritica.

Por último, ¿cuál crees que habría sido la opinión de Almendros acerca
de Fresa y chocolate?

Bueno, Néstor era un crítico muy impredecible y a todo le veía un ángulo
novedoso. Pero sí te puedo decir que años antes de morir estaba al tanto
del cuento de Senel Paz que dio lugar a Fresa y chocolate.

Habría que hacer una séance espiritista para preguntarle. Te aseguro que
saldría con una respuesta muy original.

María Encarnación López es profesora de Sociología y Estudios Culturales
en la London Metropolitan University. Su libro Homofobia, Resistant and
Power in Revolucionary Cuba, de próxima publicación por Boydell &
Brewer, se ocupa del impacto de las políticas homofóbicas en la
literatura y el cine cubano en la etapa revolucionaria.

Source: Treinta años de ‘Conducta impropia’ | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cultura/1406363179_9658.html

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