Los campos de concentración de Castro
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Mi opinión sobre “Las ganancias de Cuba”

Mi opinión sobre “Las ganancias de Cuba”
José Alberto Álvarez Bravo
14 de enero de 2015

La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – Para el aplauso de izquierdófilos
trasnochados y la envidia de derechófilos impenitentes, William Ospina
aporrea su teclado reseñando éxitos y logros de nuestra revolución
socialista.

En un exceso de consideración para quienes no quisieron un modelo igual
en sus países, este joven “revolucionario” no menciona en su texto Las
ganancias de Cuba –
http://jovencuba.com/2015/01/06/las-ganancias-de-cuba/ – la mayor parte
de las ganancias que el régimen castrista nos ha obsequiado gratuitamente.

Para no apabullar a quienes no apostaron por el socialismo del Siglo
XXI, sólo menciona los lugares comunes –la alimentación (¿?) la vivienda
(¿?) la salud (¿?) la educación (¿?)– y como aderezo “la conservación
del patrimonio arquitectónico frente a la fiebre trivial de
modernización” y “el aire limpio y la ausencia de nudos de tráfico”.

Como yo también tengo derecho a ospinar, agregaré unos pocos de los
innumerables aciertos de nuestra amada y nunca bien ponderada revolución
cubana que me vienen a la mente.

Nadie podría negar el éxito de la revolución cubana en la contención de
la polución y el ahorro de combustibles fósiles, mediante el sencillo
procedimiento de que sólo tengan automóviles la clase dirigente y el
aparato represivo.

Nadie podría negar el éxito de la revolución cubana en la contención de
la superpoblación, pues si miles de compatriotas no hubieran sido
fusilados, hoy su descendencia engrosaría el censo poblacional; a esto
pudieran sumarse los miles de desaparecidos en el Estrecho de la Florida
y los cientos de miles de cubanos diseminados por el globo terráqueo.

Asusta pensar cuántas personas habitaríamos esta isla si la revolución
socialista no hubiera invertido el flujo migratorio, ahorrándonos la
engorrosa concesión de visas y ciudadanía a cientos de miles de
extranjeros deseosos de establecerse en la Perla de las Antillas.

Nadie podría negar el éxito de la revolución cubana en el cuidado a la
tercera edad, ya que nuestros ancianos están a salvo de trágicos
accidentes aéreos en boga, contribuyendo además a evitar la trabazón en
los aires del planeta, mientras acá tienen asegurados el solaz y
esparcimiento esperando el cobro de la miserable chequera, la cola del
periódico y los mandados de la canasta básica.

Nadie podría negar el éxito de la revolución cubana en la rama
turística, sobre todo después de la relativización del estatus de plaza
sitiada y su consiguiente apertura a los ciudadanos del decadente mundo
occidental, quienes podrán viajar literalmente a los albores de la
civilización a precios permisivos.

Al igual que William Ospina, yo también vivo en Cuba, con la diferencia
de haber nacido mucho antes que él y haber vivido un “antes” que él sólo
conoce por referencias; cuando él habla de logros en la educación no
puede evocar a los viajeros de un ómnibus disputándose el acto
caballeroso de ceder el asiento a una viajera, cualquiera sea su edad;
cuando él habla de la alimentación quizás tenga a la vista su propia
mesa, a lo mejor bien provista; cuando él habla de la vivienda de seguro
no tiene ante su vista los innumerables “llega y pon” diseminados por
toda la isla; cuando él habla de la salud no sé si sólo tiene ante su
mirada la clínica en divisas Cira García, el CIMEQ o las clínicas
especiales de las FAR y el MinInt.

Cuando Cuba sea “el enclave perfecto para una filial latinoamericana del
Museo Guggenheim”, los guías tendrán que sortear la improbable
curiosidad de los “viajeros más que turistas” sobre las UMAP, el
Remolcador 13 de Marzo, el maleconazo, las purgas neoestalinistas a
quienes se aferren a las mieles del poder sin derechos históricos
–asuntos de castroapellidarse– botones de muestra de un extenso
inventario de puntos oscuros sobre los que Ospina no “ospina”, pese al
llamado del General Presidente a combatir el secretismo.

Si pudiera dar un consejo sano a William Ospina, le diría que no tome
tan a pecho la historia oficial que le enseñaron –o le enseñan– en la
escuela, reescrita muy en sintonía con los espurios intereses
continuistas de la dinastía Castro.

cubaexige@gmail.com

Source: PayoLibre.com – Cuba – –
http://payolibre.com/articulos/articulos2.php?id=6169

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