Los campos de concentración de Castro
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El suicidio más famoso de la revolución cubana

El suicidio más famoso de la revolución cubana
Algunos suicidios significativos fueron los del comandante Félix Pena y
Osvaldo Dorticós. Aunque sin dudas, el más famoso de todos fue el de
Haydée Santamaría
martes, julio 28, 2015 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO Cuba. – El 29 de julio de 1980 los cubanos despertaron con
una noticia estremecedora. La información, repetida en tono grave por
las emisoras de radio, apareció también en una escueta nota en la parte
superior derecha del periódico oficial del partido comunista de esta
forma: “Granma cumple el amargo deber de informar que en horas de la
tarde de ayer se privó de la vida la destacada luchadora revolucionaria,
heroína del asalto al cuartel Moncada y combatiente de la Sierra
Maestra, Haydée Santamaría Cuadrado, quien era miembro del Comité
Central de nuestro partido, miembro del Consejo de Estado y directora de
la Casa de las Américas”.

Nada se dijo acerca de los motivos del suicidio en la mencionada nota ni
en la despedida del duelo, hecha por el comandante de la revolución Juan
Almeida Bosque ese mismo día. Recuerdo haberle oído decir que Haydée
nunca se había recuperado de los sucesos del Moncada y que no estaba
bien de salud, quizás un paliativo para el manto de reproche contenido
que se estableció sobre el suicidio, una acción que la nomenclatura
revolucionaria ha considerado siempre una cobardía.

Pero Haydée era muy conocida y, además, una figura de primera línea de
lo que fue la revolución cubana. Así que la parquedad oficial, como
siempre ocurre cuando no existe una información transparente, provocó un
mar de especulaciones, algunas ya con raíces en el imaginario popular.

El pistoletazo más famoso de la revolución cubana

La autocalificada “prensa revolucionaria cubana” no es ni lo uno ni lo
otro pues ha sustituido la información por el adoctrinamiento y la
libertad periodística por los ucases que emite el departamento
ideológico del partido. Con tal proceder es obvio que sucesos como ése
nunca reciban un reportaje, una sencilla información ampliada o
entrevistas con los familiares más cercanos o altos dirigentes.

Han sido varias las muertes sospechosas de destacados revolucionarios,
entre ellas las de Camilo Cienfuegos y Cristino Naranjo, pero la
mencionada prensa nunca les dio seguimiento.

Igual ha ocurrido con los suicidios. El día que se establezca en Cuba
una transparencia informativa el pueblo quedará anonadado por la
cantidad de sucesos de esta naturaleza ocurridos en oficinas, viviendas
y unidades militares. Pero de todos ellos los más significativos fueron
los del comandante Félix Pena y Osvaldo Dorticós. Aunque sin dudas, el
pistoletazo más famoso de la revolución cubana fue el de Haydée Santamaría.

Los rumores y el contexto

A pesar de que Granma informó que el suicidio de Haydée se produjo el
lunes 28 de julio son muchos los cubanos que piensan que en realidad
ocurrió el mismo 26 de julio en horas de la noche, una fecha que, según
ha trascendido, la entristecía profundamente.

Hay algo de lo que se habla muy poco e identifica a Haydée como una
mujer nada complaciente, y es que durante la década de los años setenta
del pasado siglo asumió la defensa de jóvenes intelectuales que a los
ojos de la nomenclatura parecían hippies y pepillos, términos usados
entonces con hondas connotaciones peyorativas. Esto seguramente le
provocó algunos dolores de cabeza teniendo en cuenta el franco ambiente
estalinista que se vivía en la isla, sobre todo después del tristemente
célebre Primer Congreso de Educación y Cultura, apenas rebasadas las
tristes experiencias de los campos de concentración de las Unidades
Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) y el famoso caso Padilla.

Uno de los intentos más manipuladores de entonces fue tratar de
presentar sin ambages el pensamiento de José Martí como afín al marxismo
leninismo, una tendencia que se ha atenuado pero no ha desaparecido del
todo. Según rumores esto molestó sobremanera a Haydée, al extremo de que
llegó a afirmar que lo único que faltaba era que hicieran militante al
Apóstol.

Pero existe otra situación de la que no se habla mucho y que según los
rumores que circulan fue la verdadera causa del suicidio de Haydée y de
Dorticós. Me refiero a los actos de salvajismo e incivilidad ocurridos
durante los sucesos de la embajada del Perú y el éxodo por el puerto del
Mariel.

Según se comenta, Haydée escribió una larga y amarga carta a Fidel
mostrando su desacuerdo con la violencia fascista desatada por el
estado. Fidel nunca le respondió, ni tampoco aceptó la discusión del
problema. Añado que no fue el único caso de disentimiento dentro de la
alta jerarquía castro comunista pues a su posición se unió, además de
Dorticós, Carlos Rafael Rodríguez, quien en sonada entrevista para una
revista mexicana dijo tajantemente que el éxodo por el Mariel no
beneficiaba en nada a la revolución.

Precisamente hasta unos días antes del suicidio de Haydée el entonces
vigoroso comandante en jefe andaba de gira por Nicaragua festejando el
primer aniversario del triunfo de la revolución sandinista. Quizás fue
allá que recibió la mencionada carta, quizás todo sea especulación
popular. Algún día se sabrá.

Source: El suicidio más famoso de la revolución cubana | Cubanet –
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/el-suicidio-mas-famoso-de-la-revolucion-cubana/

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