Los campos de concentración de Castro
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Declaración del Foro por los Derechos y Libertades 09-2015

Declaración del Foro por los Derechos y Libertades
DDC | La Habana | 10 Sep 2015 – 10:27 am.

¿Cómo no exigir una Amnistía? ¿Es posible hablar de paz y reconciliación
sin reconocer la realidad que vivimos, el pasado, el dolor?

La paz entre todos los pueblos ha de fundarse en la verdad,

la justicia, el amor y la libertad / Juan XXIII

En pocos días visitará nuestra isla el Papa Francisco, tercero que toca
tierras cubanas en menos de 20 años. Dado su protagonismo en la nueva
política hacia el régimen, de ella se desprenderán consecuencias en el
corto y mediano plazo.

¿Qué realidad encontrará, y qué esperamos los cubanos de esta cita, en
momentos donde se define el futuro de la nación?

Por un lado, el régimen se juega la confirmación de las maniobras que ha
calculado y que tanto influirán en su pretensión de sobrevivir y mutar.
La iglesia, debe ganar el estatus que le permita proyectarse como un
importante actor social en el futuro del país. La oposición, por su
parte, pulsa para ganar espacio político y concretar alguna de sus
demandas. El pueblo, espera nuevamente vivir momentos de libertad y
encontrar aliento y asideros en su sobrevida, luego de permanecer
sorteando una crisis con más de medio siglo.

La Iglesia cubana ha sufrido también una lamentable historia de abusos y
atropellos, es importante recordar la temprana carta de los obispos,
dirigida a Fidel Castro en 1960, en la que ya señalaban:

“… Si antes había habido más bien ataques aislados a los Obispos,
sacerdotes y organizaciones católicas, a partir de este momento puede
decirse que comenzó una campaña antirreligiosa de dimensiones
nacionales, que cada día se ha ido haciendo más virulenta. Se han
organizado mítines en muchos pueblos, en que se ha insultado y vejado a
los sacerdotes, a ciencia y paciencia de las autoridades locales.

“Han sido clausuradas casi todas las horas católicas de radio y televisión.

“Se ha injuriado y calumniado, a los Obispos y a prestigiosas
instituciones católicas, por medio de los periódicos y las estaciones de
radio hoy casi totalmente bajo el control del gobierno, y al mismo
tiempo se ha impedido la publicación o difusión de los documentos que en
defensa de la Iglesia han suscrito las organizaciones seglares
católicas, así como de las últimas pastorales del Sr. Arzobispo de
Santiago de Cuba…”

Esa política del régimen se mantuvo durante largos años y fue dirigida,
no solo hacia la institución, sino también contra los practicantes y
devotos. No fue hasta 1998, con la visita de Juan Pablo II, que el
régimen permitió respirar un clima más tolerante en cuanto a libertad
religiosa.

La profundidad, y claridad de la homilía pronunciada en ese momento por
Monseñor Pedro Meurice, dejó un eco esperanzador en toda la Isla: “Cuba
es un pueblo que tiene una entrañable vocación a la solidaridad, pero a
lo largo de su historia, ha visto desarticulados o encallados los
espacios de asociación y participación de la sociedad civil. De modo que
le presento el alma de una nación, que anhela reconstruir la fraternidad
a base de libertad y solidaridad”.

Aquellas palabras mantenían total consonancia con lo que postularon los
obispos en su carta de 1960: “la Iglesia ha defendido siempre sin
vacilaciones, en público y en privado, el derecho del pueblo de Cuba a
su soberanía política y al pleno desenvolvimiento de sus capacidades
económicas, y el Episcopado no ha tenido jamás otra meta en sus
actuaciones que el servicio a la Iglesia y a Cuba”.

La Iglesia tenía como labor, no dejar que la resonancia de la visita de
Juan Pablo II se disipara. Que aquellos mensajes que tanto emocionaron a
los cubanos, no fueran apagados nuevamente por la propaganda del miedo y
la mentira. Lamentablemente el eco se difuminó y los mensajes perdieron
su momentum.

Años después, un grupo de 75 activistas políticos, periodistas
independientes y defensores de derechos humanos, eran encarcelados en
otro de los arranques soberbios del dictador Fidel Castro. El mensaje
del régimen era el mismo, “seremos implacables con quienes reten nuestro
poder’”. La repetida frase de Juan Pablo II en su visita a Cuba, “No
tengan miedo’”, fue aplastada una vez más. Estos cubanos, junto a sus
familias, tuvieron que cargar con el peso de ese atropello y el silencio
de una nación temerosa. Sería injusto decir que no encontraron
solidaridad en prelados de la Iglesia, pero es honesto decir que se pudo
hacer más.

En la historia de Cuba, encontraremos a muchos hijos ilustres con
mensajes directos y claros en cuanto a libertades y derechos se refiere.
Ignacio Agramonte en su tesis de grado decía: “Por el contrario, el
Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco
desarrollo de la acción individual, y detenga la sociedad en su
desenvolvimiento progresivo, no se funda en la justicia y en la razón,
sino tan sólo en la fuerza; y el Estado que tal fundamento tenga, podrá
en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e
imperecedero. Pero tarde o temprano cuando los hombres, conociendo sus
derechos violados, se propongan reivindicarlos, irá el estruendo del
cañón a anunciarle que cesó su letal dominación”.

La Iglesia cubana no debe permitir ser apartada de las auténticas
demandas de su pueblo, y de su clamor, por ejercer un grupo de derechos
que le corresponden y que jamás debieron ser conculcados. “Sr Primer
Ministro, la Iglesia ha enseñado siempre, como norma fundamental de la
conducta humana, la primacía de los valores del espíritu sobre todos los
intereses de orden material. Por ello la Jerarquía Eclesiástica Cubana,
siguiendo el ejemplo de los cristianos de todos los tiempos, está
dispuesta a sacrificarse sin temor alguno y a perderlo todo antes que
claudicar en sus principios”, decían los obispos en la carta citada.

Es bajo el espíritu de compromiso de aquellos prelados, que preguntamos
al Cardenal Ortega, ¿cómo clasificaría el injustificado y abusivo
castigo que recibió en las UMAP? ¿Le daría connotación política, o se
conformaría con el carácter de antisocial bajo el que fue maltratado
junto a muchos otros cubanos? ¿Cómo no hablar con la verdad, por la
justicia y la compensación a todos los atropellados por este régimen?
¿Pueden no existir presos políticos en Cuba, después de casi 60 años de
una dictadura despótica? ¿No existen también acaso cubanos, en la isla y
desterrados, sobre los que pesan injustos cargos que limitan sus
libertades?¿Cómo no exigir una Amnistía? ¿Es posible hablar de empoderar
al pueblo sin estos elementos? ¿Es posible hablar de paz y
reconciliación sin reconocer la realidad que vivimos, el pasado, el dolor?

Una nueva Cuba solo nacerá del ejercicio de la verdad. Nuestra nación ha
enfermado en la mentira, un mal que no permite dignificar al ser humano.
La Iglesia católica esta llamada a ser actor importante, para mostrar un
camino de compromiso con la verdad y la justicia. Y debe prestar
atención a los legítimos reclamos de su pueblo. Darle credibilidad y
apoyo engrandece su legado.

Hoy, en nuestra Isla, muchos sentimos que no hay nada más que esperar.
“Esas mujeres que se visten de blanco”, y que todo el pueblo cubano
conoce como las Damas de Blanco, han mostrado que el ejercicio de la
libertad nos es inherente y se impone a todo el terror del tirano. Desde
el Foro por los Derechos y Libertades hemos reclamado, a iniciativa de
estas valerosas mujeres, la liberación de los presos con connotaciones
políticas mediante la promulgación de una Ley de Amnistía. Reclamo
sostenido bajo un alto costo, la represión y la violencia del régimen
contra esta campaña está siendo brutal.

Los cubanos tenemos el deber moral de solidarizarnos con todos aquellos
que pugnan por nuestros anhelos de libertades. Que implican el derecho
de libre culto religioso y también el pleno acceso al espacio público y
a los medios. Esperamos que el Santo Padre y la Iglesia católica cubana,
perciban en nuestras demandas los anhelos más genuinos de este pueblo. Y
todos honremos con nuestros pensamientos y actos, aquella frase de Juan
Pablo II: “No tengan miedo”.

Source: Declaración del Foro por los Derechos y Libertades | Diario de
Cuba – http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1441873675_16822.html

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