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Reinaldo Arenas, un adelantado

Reinaldo Arenas, un adelantado
Todavía su obra no ocupa el lugar que merece entre los grandes de la
literatura continental en el pasado siglo
lunes, diciembre 7, 2015 | Luis Cino Álvarez

MIAMI, Estados Unidos.- A 25 años de su muerte, todavía la obra de
Reinaldo Arenas no ocupa el lugar que merece entre los grandes de la
literatura de este continente en el pasado siglo.

Con libros como Celestino antes del alba, El palacio de las blanquísimas
mofetas, y sobre todo, El mundo alucinante, pudo figurar perfectamente
entre los escritores del boom de la literatura latinoamericana. Si no
fue así se debió a su condición de escritor maldito, proscrito por una
dictadura por entonces fotogénica e idealizada, a la que se oponía
acerbamente, en momentos en que la izquierda señoreaba el mundo
intelectual, y la corrección política, aunque aún no había materializado
su ridícula tiranía, ya se insinuaba en el horizonte.

Política aparte, contra el reconocimiento de la obra de Reinaldo Arenas
conspiró principalmente la homofobia, no solo de los mandamases
machistas-castristas-leninistas, sino también de ciertas prejuiciadas
vacas sagradas de la cultura oficial, hacedoras del canon literario
según el realismo socialista a lo castrista, que no podían admitir que
un advenedizo provinciano, holguinero, oriental, que para colmo no
ocultaba que era maricón, así, con todas sus letras, irrumpiera con tal
irreverencia en los muy exclusivos predios donde les toleraban pastar.

Hoy se dice fácil, pero hablamos de los 60 y los 70, cuando en muchos
lugares del mundo, incluso del Primer Mundo, un homosexual era poco
menos que un enfermo, un aberrado, que podía ser sometido a
electroshocks y otras terapias que supuestamente lo curarían de su mal y
le permitirían integrarse a la sociedad de “los normales”.

Si los libros de Jean Genet fueron un escándalo en la culta y tolerante
Francia, pueden imaginar como sería recibida su version tropical en la
Cuba de las UMAP, la parametración y las “recogidas de locas”.

Reinaldo Arenas, a la exclusión y la represión, al contrapaís de las
fuerzas oscuras, de “la ramplonería monopolítica y rígida”, respondió de
una forma cruda y desmesurada. Sus libros, cruelmente satíricos,
particularmente su autobiografía y El color del verano, donde hace gala
de una delirante fabulación, paródica, luminosa y festiva, además de un
canto a la libertad humana, constituyen su venganza, su ajuste de
cuentas con un sistema que exageró burdamente en solemnidades que ni
remotamente se merecía y que aun no termina de probar su capacidad de
producir monstruos, abyecciones y horrores.

Reinaldo Arenas, totalmente espontáneo y antiretórico, fue un adelantado
para su época, cuando aún no se hablaba, al menos en Cuba, de cosas
tales como el posmodernismo y la intertextualidad. Y lo fue sin poses ni
pretensiones.

Tal vez por todo eso, para algunos remilgados académicos y estudiosos,
el reconocimiento pleno de su obra y de su importancia, que implicaría
poner en solfa a la dictadura a la que tercamente siguen llamando
revolución cubana, sigue siendo un sapo demasiado grande y urticante
para tragárselo de un golpe.

luicino2012@gmail.com

Source: Reinaldo Arenas, un adelantado | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/reinaldo-arenas-un-adelantado/

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