Los campos de concentración de Castro
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La trágica muerte de un periodista cubano

La trágica muerte de un periodista cubano
Ángel Herrera Oviedo fue asesinado. Encontraron su cuerpo en la Playa
del Chivo, solo que nadie sabe aún cómo sucedió
miércoles, febrero 24, 2016 | Jorge Ángel Pérez

LA HABANA, Cuba.- Ángel Herrera Oviedo, periodista y librero de la Fayad
Jamís, salió de su casa en la mañana del pasado miércoles y no volvió
esa noche. Dicen que su madre estuvo preocupada; el hijo no acostumbraba
a dormir fuera de la casa… Al día siguiente se enteró de que no volvería
jamás.

Ángel fue asesinado. Encontraron su cuerpo en la Playa del Chivo, solo
que nadie sabe aún como sucedió. Escuché decir que estuvo trabajando
todo el día en la Cabaña, vendiendo libros en la Feria de La Habana, sin
saber que al día siguiente lo encontrarían muerto. La suerte de este
hombre se mueve ahora en el reino de la especulación.

Ángel no debió suponer lo que iba a ocurrirle. Aunque conociera, por
rumores, de asesinatos en lugares como ese, no pensó que esa podría ser
su noche última. ¿Por qué iba a creer que un cuchillo le atravesaría el
hígado o un riñón? ¿Por qué iba a pensar en su cuerpo sin vida atado de
manos y pies con su propio cinto? ¿Por qué iba a pensar en la muerte si
estaba buscando la vida?

Lo más probable es que Ángel decidiera salir a encontrar a un semejante
para disfrutar de las bondades de su cuerpo. Nada mejor que un poco de
sexo después de un día de intensísimo trabajo. A fin de cuentas la Playa
del Chivo estaba cerca de la Cabaña, con solo cruzar la Monumental ya
podría sentir el olor de la hierba y del mar cercano. ¡Hay sitios y
olores que despiertan los deseos! La noche, los olores y un montón de
cuerpos deseosos avivan la esperanza. Pudo creer a esa hora, porque se
cree siempre, que se encontraría con el cuerpo de un semejante para
postrarse y recibir sus favores, pero encontró la muerte.

Hasta hoy escuché varios comentarios sobre esa muerte. Son mayoría los
dolidos, pero también están los que solo saben relacionar sexo con amor,
con el compromiso personal recíproco y hasta juzgan mal la relación
ocasional y anónima, sin saber que de alguna manera están justificando
al asesino. Ángel salió esa noche a buscar sexo y a gozar. Ángel no
salió a morir, y lo que importa ahora es encontrar a su asesino, y
también explicar por qué ocurren, cada vez con más frecuencia, estas
muertes en la isla. Yo tengo la certeza de que una de las razones es el
silencio.

Nuestra prensa sigue sin relatar estos sucesos, sin hacer análisis, sin
hacer exigencias. No tengo noticias, al menos hasta este instante en el
que escribo, de que el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) se
pronunciara públicamente sobre este caso. El escritor Albertico Yañez
fue asesinado hace años en su propia casa, y nada saben todavía su
hermana y sus amigos. La Eterna fue lapidada en Pinar del Río y nada de
eso dijo el Granma ni Juventud Rebelde. Solo los medios alternativos se
atreven a reseñar estos sucesos, pero algunos no podrán hacerlo esta
vez, como el Blog del Proyecto Arcoiris, que acaba de ser censurado por
exigir al gobierno que se exprese de una vez y por todas sobre el horror
que significó para muchísimos cubanos, entre ellos muchos homosexuales,
aquellas Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) Esas
unidades que lo que más produjeron fue horror e incluso muerte.

Esas políticas segregacionistas son también las culpables de la muerte
de Ángel. Hace unos días, gracias al escritor cubano Abel Sierra, estuve
leyendo algunos pronunciamientos de la prensa cubana, comentarios
previos a la creación de las UMAP. En 1965 Samuel Feijoo dejaba muy
claros, en el periódico El Mundo, sus deseos de acabar con algunos
vicios, entre ellos el alcoholismo y el homosexualismo campeante y
provocativo, y también leí aquel reclamo de la Revista Mella que exigía
dejar fuera de nuestros planteles a los homosexuales, o Alma Mater
poniendo a los delincuentes al lado de los homosexuales, los religiosos
y los intelectuales. Estos tipos no sufrieron la censura, no conocieron
el escarnio. El gobierno permitió, alentó, y hasta profirió junto a
ellos, esos comentarios. Historias como esas se volvieron a repetir en
los ochenta y todavía. Recordemos aquello de “la Universidad para los
revolucionarios”, recordemos a los homosexuales vilipendiados y sacados
de las aulas, recordemos, recordemos…

Ángel, la última víctima de la homofobia, perdió su vida porque en Cuba
se legitimó el odio a los homosexuales. Quienes segregaron y crearon
aquella concentración en campos de trabajo, legitimaron el odio, y los
crímenes que de él salen. Quienes sacan del ciberespacio al blog del
Proyecto Arcoiris, legitiman el odio y hasta los crímenes. Aquel blog no
hizo otra cosa que exigir explicaciones a quienes crearon las UMAP, y me
parece muy justo un reclamo como ese.

El proyecto Arcoiris ha hecho mucho bien a la comunidad homosexual
cubana. Una de las cosas que se propuso fue reclamar al parlamento
cubano, y a su presidente, que legitimaran las uniones entre
homosexuales, que revisaran un código de trabajo que margina a los
homosexuales, pero… ¡de eso nada monada! El proyecto Arcoiris no
propicio jamás el odio, propició el amor, convocó a algo tan hermoso
como una besada, una besada pública, para legitimar el amor entre
semejantes. Me habría encantado estar en la Terminal de Ómnibus de La
Habana el día que se llevó a cabo una de esas besadas públicas,
legitimadoras. Debemos aplaudir a los que allí se expresan, nunca
inmovilizarlos.

La autoridad, y nuestra prensa pacata, son culpables también de la
muerte de Ángel, porque al no pronunciarse, permiten, legitiman. Nuestra
prensa se da el lujo de hacer comentarios heterosexistas y homofóbicos,
como uno que presencié hace un par de semanas. Fue Arleen Rodríguez, una
de las conductoras del espacio televisivo La Mesa Redonda, la
protagonista. Esta vez no repitió la “hazaña” de querernos hacer creer
que un perro hablaba. En esta ocasión conversaba con Ronaldo Veitía,
quien fuera, hasta hace muy poco, entrenador de las más destacadas
yudocas cubanas. Esta vez la periodista nos llamó la atención sobre la
femineidad de las yudocas en medio de su desempeño, y lo peor es que se
suponía haciendo elogio. ¿Destacar la femineidad de las yudocas no es
acaso homofóbico? Tan contraproducente elogio exalta el comportamiento
femenino y denigra la “tosquedad” de algunas lesbianas. Sin dudas esta
señora aplaudía un pas de deux cuando lo que realmente conseguía la
yudoca era hacer wasa, gritaba bravo tras el wasari que confundía con
arabesque. ¿Qué significa destacar lo femenino de las yudocas cubanas
enfrentadas a los hombrunos ademanes de las foráneas? Si eso no es
chovinismo…, entonces es: ¡homofobia!

Un comentario como ese, ingenuo solo en apariencia, es ofensivo;
alabando los “gestos delicados” hace notar lo inapropiado de los “gestos
hombrunos”. Es heterosexista su comentario, es homofóbico porque supone
que la mujer que no es “fina”, es otra cosa… A esta periodista habrá que
advertirle alguna vez que una mujer es lesbiana cuando prefiere el
cuerpo desnudo de su semejante, y nada más.

Eso hace la prensa cubana. Ni en La Mesa Redonda ni en ningún espacio
televisivo se hablará de la muerte de Ángel ni del dolor de su madre.
Aunque puede que haga un comentario si se trata de un cubano que decidió
exiliarse y fue víctima de la homofobia foránea. Ángel no volverá nunca
a su casa ni se sentará más a la mesa con su madre, no se enredará otra
vez con el cuerpo de un hombre, no volverá a los infinitos placeres que
trae el sexo. Y por acá se sigue acallando a quienes hablan, quizá
reconociendo que la censura también causó la muerte de Ángel.

Source: La trágica muerte de un periodista cubano | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/la-tragica-muerte-de-un-periodista-cubano/

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