Los campos de concentración de Castro
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Y Drácula salió del ataúd

Y Drácula salió del ataúd
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 29 Mar 2016 – 9:31 am.

Obama llegó a la Casa Blanca haciendo campaña y al parecer se marchará
haciendo campaña. Prometer lo que es agradable a las orejas de las
multitudes ha sido una de sus habilidades. Sin embargo, reconocemos que
su discurso en el Gran Teatro de La Habana desmoralizó al castrismo,
como al equipo de futbol que le meten cinco goles en su propia cancha.

Sugerir dar borrón y cuenta nueva a la historia vivida durante 57 años
de dictadura y comenzar a construir un futuro democrático repleto de
libertades por decisión de los propios cubanos, provocó una delirante
reacción en la nomeklatura que colmó la platea del teatro Alicia Alonso.
Sin dudas, el presidente recetó al pueblo cubano la mejor tableta para
curar el inmovilismo que le atormenta.

Quedó bien claro que Obama vino a Cuba a dejar caer la pelota. No le
descorrerá otro cerrojo más al embargo y los perros de Pavlov se
ahogarán en su propia saliva, puesto que en lo adelante, el Congreso
norteamericano será el único facultado para levantar la cuasi
sexagenaria sanción económica.

Sin embargo,desde Punto Cero, Fidel Castro respondió ―una semana
después― al mutismo que causó el demoledor discurso del presidente
norteamericano.

En un artículo publicado en Granma, alegó que Obama utilizó las palabras
más almibaradas en su discurso, e ironizaba: “Se supone que cada uno de
nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del
Presidente de Estados Unidos tras un bloqueo despiadado que ha durado ya
casi 60 años”.

“Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país
renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha
ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”,
aclaraba Fidel, e inquiría: “¿Y los que han muerto en los ataques
mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de
pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias,
múltiples actos de violencia y de fuerza…. No necesitamos que el imperio
nos regale nada”, denunciaba casi al final de la nota, a la que
satíricamente tituló El hermano Obama.

Así patentizaba que la política antiyanqui ha sido y será la primera
industria castrista.

Pasar página al antagonismo Cuba-EEUU y construir una sociedad que
garantice empleos, salarios, comida, techos seguros y una sola moneda es
lo que desean los estratos más bajos de la población que sufren las
penurias económicas que no angustian a las nomenklaturas ofendidas con
el discurso del presidente norteamericano.

Lo chocante es que ni Fidel Castro ni sus seguidores se dignan a
desempacar los archivos de donde afloran los pogromos protagonizados por
el ejército rebelde en1959, las muchedumbres pidiendo “paredón” para
quienes pensaban distinto, la ficticia popularidad de la revolución en
sus inicios, una suerte de glamur comparable con los tiempos de la
Alemania nazi, donde la gente se unía a los matones para que no le pegaran.

Por qué meten en un frigorífico a los espiritistas, santeros, abakuás,
católicos y otros religiosos que durante décadas sufrieron los embates
del apartheid castrista, las UMAP, los templos cerrados y expropiados,
los curas deportados, los sindicatos liquidados, las masacres de río
Canimar, Cojimar y el remolcador 13 de Marzo.

De lo que si pueden estar seguro Fidel y su caterva de seguidores es que
las charangas al son de “Cuba sí, yanquis no” ya fueron borradas de las
mentes del pueblo, gracias a un voluntarioso Alzheimer. El
antiamericanismo se acabó y, con él, las justificaciones de un régimen
que apesta a rancio.

Source: Y Drácula salió del ataúd | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1459237529_21279.html

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