Los campos de concentración de Castro
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Asaltando el cielo desde el infierno gulag

Asaltando el cielo desde el infierno gulag
[20-05-2016 02:30:26]
Daniel Perea García
Promotor de la Corriente Martiana

(www.miscelaneasdecuba.net).- Este 16 de mayo se cumple el 62
aniversario de la revuelta de Kengir, campo de trabajo forzado ubicado
en Kazajistán extinta república soviética. Corría el año 1954, cuando
tras la muerte de algunos prisioneros a manos de soldados soviéticos,
creó el detonante para que los internos se rebelaran y procedieran a
tomar el campo por varias semanas, creando un período de libertad único
en la historia de los gulags. Los prisioneros tomaron parte teniendo
plena conciencia que lo hacían al costo de sus vidas; pero el
significado de esa libertad temporal disfrutada por esos prisioneros no
se perdió. El The New York Times en 1978, declaró que el levantamiento:
“Restauró una medida de humana civilización entre los prisioneros antes
que el Estado soviético fuese capaz de ejercer su implacable poder
nuevamente.”
El costo de tal atrevimiento fue entre quinientos a setecientos muertos
o heridos durante la toma del campamento por el Ejército Rojo y seis
prisioneros de mayor rango, ejecutados.

El Régimen Castrista al copiar el modelo de dominación totalitaria en la
década de 1960 (Socialismo Marxista- Leninista- Estalinista). Y como
parte de lo llamado: “Ingeniería Social”, también instaura en la isla el
trabajo forzado con las llamadas: “Unidades Militares de Apoyo a la
Producción” (UMAP).

Los internos del Mola, Kilo-18, El Colorado, La Ofelia y otros
campamentos de trabajo forzado enclavados en el Camagüey, Ciego de Ávila
y demás extraviados por la campiña cubana, son los que verdaderamente
pueden dar testimonios del sufrimiento de una parte de la sociedad
cubana, obligada a construir el socialismo, como aquel sentenciado que
se le indica donde excavar su propia fosa.

Algún día en una Cuba libre y democrática, las futuras generaciones en
compañía de un pueblo reconciliado, peregrinaran juntos y en silencio a
esas mismas tumbas a depositar flores y escribir sencillos epitafios.

Esa retorcida forma de explotación del trabajo que su génesis se basa en
el frio cálculo de provocar u aprovechar purgas contra opositores
políticos, cristianos, personas por su preferencia sexual, inconformes o
incluso socialistas románticos; para imponer primero el estado del
terror y de paso convertir a los “indeseables”. En mano de obra esclava
para beneficio de aquellos planes económicos quinquenales que:

“Contribuirían a crear de la futura sociedad socialista cubana,
ejemplo de progreso, justicia y equilibrio social” (¡).

Solo las mentes rectoras de esta institución no humana y sus apoyadores
ante la opinión internacional, serian las únicas que vibrarían ante este
discurso vil, Incluso los que pertenecemos a la generación del setenta,
probamos algo de ese trago amargo.

Cumpliendo el servicio militar en el año 1994 uno de los más crudos del
llamado “periodo especial”, luego de 24 horas de servicio de guardia,
agotados y mal alimentados, nos impusieron la construcción de un
hidropónico en unas de las pistas de aterrizaje del antiguo aeropuerto
Ciudad Libertad en la Habana. Recuerdo aquel oficial político, que en su
arenga no dejaba de expulsar fluidos al hablar; algo así era su discurso:

“El Imperialismo quiere rendirnos por hambre, pero con el sacrificio
noble y honrado de los soldados de la patria ganaremos esta nueva batalla”.

Todavía no me explico cómo sucedió. Pero a la semana de aquel régimen de
trabajo y a unas groserías del sargento de compañía, por nosotros no
haber cumplido la norma. Un tímido jovencito empuñando su azada y
profiriéndole palabras, que mejor las dejo a la imaginación de mis
lectores. Silenció por un momento a todos en el lugar. Recuerdo la
euforia respirándose en la atmosfera ¿Y el azadón? Cuan largo era;
parecía el asta de una bandera. Esa vez no hubo represaria, todo quedo
internamente.

Fue la presión de la opinión internacional del mundo libre y democrático
la que al fin logró terminar con esa oscura institución en muchos
regímenes de todo el orbe.

-“! Sin ella detrás de nosotros”-escribe Aleksandr Isáyevich
Solzhenitsyn (autor de la notable obra “ Archipiélago Gulag”.
Historiador y Premio Nobel de Literatura que sufrió ocho años de
trabajos forzados).

– “Podemos protestar y hacer huelga de hambre tanto como queramos que
ellos se reirán en nuestras caras y aun así la protesta persistió-”Y
todavía persiste-“ Porque la dignidad humana así lo requiere!”

El 16 de mayo de 1954 los internos de Kengir asaltaron el cielo con
sus propias manos, desde aquel inferno gulag. Mas las almas de los
mártires de aquel día, junto a las de los mártires cubanos de la (UMAP),
ascendieron todas juntas y yacen en paz en el mismo lugar.

¡Gloria eterna a esos hombres y mujeres que sacrificaron su vida contra
toda esperanza, por lo más sagrado que tiene el hombre. La libertad y su
dignidad!

Source: Asaltando el cielo desde el infierno gulag – Misceláneas de Cuba

www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/573e5aa23a682e0e50581da8#.Vz7uI5F97ic

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