Los campos de concentración de Castro
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Los niños soldados del régimen

Los niños soldados del régimen
Una modalidad de preparación militar para infantes está teniendo lugar
en las escuelas cubanas por estos días
Jueves, enero 19, 2017 | Pedro Manuel González Reinoso

VILLA CLARA.- Una modalidad de preparación militar para infantes, con
miras a prolongarnos la obstinada invasión yanqui en nuestras vidas,
está teniendo lugar –por encomienda– en las escuelas cubanas por estos días.

No han bastado los recitales sosos de la dirección educativa en torno al
tema, dirigidos al “relevo revolucionario” que aplastará al fantasma
“enemigo”, ni la reinclusión en el programa de una asignatura degradada
por “aburguesada” como la Cívica. Ni siquiera aguardan a que cumplan los
nenes con el obligatorio –e inservible– servicio para la defensa del
país, cuando cumplan la maldita edad.

Y el entrenamiento va con muchas prisas y cero pausas, también sin
distingo de sexo, nivel de aprendizaje, postura política, ni preferencia
otra. Se corresponde con la exigencia anunciada en septiembre pasado por
los del ramo, para los novísimos proselitismos del departamento:
reimprimir la versión de nuestra entera tradición de luchas libertadoras
(según las pautas de la manca ECURED).

Con el éxito rampante de haber crecido a generaciones diaspóricas bajo
el embrujo de los campos de tiro, las movilizaciones combativas, la
bravuconería de las tribunas antiimperialistas, los triunfalismos fatuos
y el colaboracionismo más vulgar, incluyeron en los sesos del
adolescente a los millares de sutiles microorganismos paramilitares,
porque a lo largo de más de medio siglo plagaron con simbolismos la
esencia neutra de la nación, acotados bajo una ecuación monocromática:
“SMO + DC + UMAP + CJC + EJT + MTT + BPD + PMM + BRR…” (1)

¿Creerán ingenuamente que la “seguridad nacional” –ese término cooptado
que imita a estados desarrollados y sustituye a la vapuleada “soberanía”
del ayer reciente–, escudriñando incansable cada pulgada del
archipiélago tras carne de cañón, estará garantizada por habernos
desgastado en liarles los bártulos a unos ciudadanos estándares y
obligarlos a transar con lo indeseado? ¿Será solo cuestión de tiempo el
curarnos la siglafilia?

Desde ya, previsores del caos por venir y el corretaje colectivo, azuzan
el horizonte a los estudiantes “normales”, derrochándoles el preciado
tiempo y truncando los talentos, demostrasen esos vástagos alguna
vocación de milicos o ninguna. Importándoles un pito bajo cual régimen
masificador tan malsana construcción les toque.

El país, que con estos ejercicios públicos se mofa de la Convención
Internacional sobre Derechos la Infancia, también dubita, naturalmente,
ante la llegada del próximo 20 de enero y sobre las secuelas de poner
punto final a ilegales nacionales en territorio norteamericano, asunto
que el gobierno aquel ha trasuntado de puntillas con el nuestro.

Tal vez, tramando nuevas estrategias para pirárselas en lo adelante del
antro anquilosado, los hipotéticos prófugos ya anden mirando otras
rendijas, y el Partido previsor, urgido en su periódica contraofensiva
ideológica, pruebe el modo de recuperar a impúberes engoables.

Pudimos comprobar rumores acerca de la manipulación física y mental a
que someten los niños durante reciente visita a la capital. Ya estábamos
al corriente del adoctrinamiento por haberlo experimentado en pellejo
propio, pero constatar estas socorridas muestras de desespero frente al
descontrol sobre los valores civiles y la obediencia ciega, en pleno
Paseo del Prado y horas de clases, vimos cómo las escuelas cercanas
sacan del aula y ponen a marchar en formación marcial a cándidos chicos,
gritando consignas propias del totalitarismo, provocando en los
paseantes desconcierto o repugnancia. Como calificó alguien presente
allí en un rapto de impotencia –“Asco extra”– porque burla no cabría.

Momento perfecto para que nacionales o extranjeros sacaran fotos y
publicitaran al mundo su perplejidad. Y que luego circulen comentarios
de que son “mercenarios” quienes lo hacen y que están probablemente al
servicio de una potencia enemiga, en un país docto donde aún ni se
contiende –en ningún medio oficial a dos meses ya de conocida– la
asunción de un “locuelo” presidente yanqui, quien representa la nación
más odiada de la historia. ¿Se explica, pues, la trinidad cómplice del
silencio? ¿Liderazgo anti migratorio?

Nada de lo que se que arme (o se derroche) en pos de salvaguardar lo que
el Estado considera “conquistas revolucionarias” surtirá efecto si
quienes lo implementan son los mismos que han exhibido longeva
incapacidad a las escuadras del “invicto” regimiento.

Lo que puedan anticipar para los próximos años de titubeo y pobreza
generalizados en este país demencial como obras del arbitrio y el dogma,
constituye, sencillamente, razón de extensible duda.

Comparando a la Corea “comunista” que todavía carga misiles sobre los
hombros de su población –hambreada pero vehemente–, recordando la fábula
de los 3 cerditos; agotados en la fase preparatoria (y al cabo
sorprendidos con la llegada del lobo mientras afinaban sus griterías),
me abruman los paralelismos y las cabronas coincidencias de un pueblo
que, frente a la imbecilidad manifiesta, la civilidad coartada, la
arrogancia y el absurdo, solía estallar de inmediato.

¿Continuaremos aguantando semejantes descalabros? ¿Cuánto?

Pero; ¿Seré ingenuo preguntando? ¡Si es que todos sabemos perfectamente
cuándo!

(1) Servicio Militar Obligatorio, Defensa Civil, Unidades Militares de
Apoyo a la Producción, Columna Juvenil del Centenario, Ejército Juvenil
del Trabajo, Milicias de Tropas Territoriales, Brigadas de Producción y
Defensa, Patrullas Mirando al Mar, Brigadas de Respuesta Rápida,…y los
muchos Sistemas de Seguridad/Monitoreo de la Inteligencia y la
Contrainteligencia Militar, etc. (En ese orden fundacional y cronológico).

Source: Los niños soldados del régimen | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/los-ninos-soldados-del-regimen/

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